¿Cómo convertir al Perú en la Arabia Saudita del cobre?

Esto coloca al Perú en una posición privilegiada, porque tenemos las mayores reservas probables de cobre del mundo.

Por Hernando de Soto

Desde hace diez años, no se ha logrado desbloquear la mina de Conga ni las 270 minas paralizadas por conflictos sociales, ni los 2,400 yacimientos en los cuales nadie quiere invertir.

Pero ahora hay una salida y, aunque resulte triste la guerra entre Rusia y Occidente en Ucrania, es la oportunidad de destrabar la minería peruana y hacer que la economía retome el camino del crecimiento y el desarrollo, y cerrar las brechas entre las clases sociales.

He aquí la lógica. El arma más potente de Rusia es que suministra a Europa una mitad entera del petróleo, el gas y el carbón que necesita para generar energía. Y cada día le cierra más el caño. Para romper este estrangulamiento, Occidente ha acelerado el desarrollo de energías renovables y menos contaminantes -hidroeléctrica, nuclear, eólica y solar-. Todas ellas, sin embargo, necesitan conductores de electricidad, principalmente cobre, litio, plata y oro (un auto eléctrico chino utiliza tres veces más cobre que uno de gasolina). Y el Perú produce todo eso.

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Esto coloca al Perú en una posición privilegiada, porque tenemos las mayores reservas probables de cobre del mundo -junto con Chile, exportamos hoy el 38% del cobre mundial- y poseemos importantes reservas de litio, plata y oro. No importa qué tipo de energía prevalezca, el cobre será indispensable.

Por lo tanto, el Perú podría ser no solo la Arabia Saudita del cobre, el metal de la electrificación, sino además el prestigioso facilitador de la energía limpia para el siglo XXI.

Desde un punto de vista estratégico, además, el cobre peruano también podría ser un elemento disuasorio pacífico más eficaz quizá que un misil ICBM estadounidense en el contexto de la horrorosa guerra de Ucrania.

Lo que impide realizar todo lo anterior es que los dueños de las tierras sobre esos metales, muchos de los cuales viven en comunidades, bloquean su extracción y no van a desistir hasta que exista una fórmula que ellos consideren equitativa.

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