Coronavirus en Perú: “El drama de parar un  país que vive de día a día”
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Comprensión y rebeldía, enfermedad o indigencia… Entre esas variables oscila Perú a la hora de valorar, acatar y aplicar la orden de cerrar negocios y recluirse en los hogares para afrontar la crisis del Covid-19, que evidencia la endeble situación de una población que en su gran parte sobrevive con lo que ingresa día a día.

Con aproximadamente el 70% de la población activa que se desempeña en sectores informales, y por lo tanto con escaso margen para la obtención de protección económica en caso de crisis como la del Covid-19, la medida implementada por el Gobierno deja literalmente al descubierto a millones de personas enfrentadas a la terrible disyuntiva de tener que elegir entre la enfermedad o, en no pocos casos, el hambre.

El lunes, con las medidas del Gobierno que prohíben entre otras cosas la circulación, la apertura de negocios y los viajes ya vigentes, fue notable ver cómo el lunes miles de limeños ignoraban la orden y se afanaban en sus labores diarias, yendo y viniendo por toda la ciudad.

El propio Ejecutivo admitió que la jornada sirvió como preparación y advertencia para la orden de inamovilidad total que, ya de forma activa y fiscalizada, se aplica desde el martes 17.

“He venido a trabajar porque las personas que tenemos pocos recursos vivimos para el día”, afirmó a Efe la señora Ana. Humilde, anciana y responsable de un puesto de chifles y patatas fritas en el distrito empresarial limeño de San Isidro, Ana se reconoció complicada por una medida “que es buena” pero que a ella “no le va a permitir afrontar la situación”.

Por su parte, Miguel, limpiacoches en un centro comercial cuyos ingresos dependen del flujo de automovilistas, indicó a Efe que “sobrevivirá”, y que lo adoptado “es una medida necesaria en la que el Gobierno tiene razón”.

“Uno trabaja a diario y gana a diario”, abundó David, un veterano cobrador informal en un paradero de autobuses. Añadió que “no hay beneficio que se nos pueda dar a nosotros, que funcionamos en la informalidad”.

¿ESPACIO FISCAL?

Al decretar el cierre de los negocios y el aislamiento de los ciudadanos, el Ejecutivo anunció una batería de medidas sociales sin precedentes para tratar de paliar en parte la situación.

Entregará un bono de 380 soles (unos 100 euros, aproximadamente) a las familias que el Ministerio de Desarrollo e Inclusión social considera vulnerables, lo que puede abarcar “unas 9 millones de personas”.

El Gobierno también anunció ayudas a las empresas. La ministra de Economía María Antonieta Alva aseguró que el Perú tiene “espacio fiscal para atender estas circunstancias”.

CON INFORMACIÓN DE EFE.

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