ANÁLISIS DEL GSP, REFINERÍA DE TALARA Y LÍNEA 2 DEL METRO

El multimillonario costo de las malas decisiones

En esos tres megaproyectos el Perú pudo haber perdido 22,780 millones de dólares.

El multimillonario costo de las malas decisiones
  • Fecha Miércoles 8 de Febrero del 2017
  • Fecha 12:00 am

Cuando uno va al médico en cualquier parte del mundo occidental, este normalmente toma la temperatura, presión, frecuencia cardíaca y ve la apariencia general para hacer una primera evaluación, generalmente certera, sobre la condición física de la persona y, si todos esos indicadores están bien, dentro de los rangos normales, no hay necesidad de mayor análisis.

Este mismo procedimiento es útil en el campo financiero, usando indicadores aceptados que son la práctica estándar en la evaluación de empresas y proyectos de inversión.

Esos criterios son, para las empresas en marcha: a) rentabilidad; b) liquidez; c) eficiencia; y d) endeudamiento. Para los proyectos de inversión, son los mismos, pero de forma proyectada.

Adicionalmente, se utiliza el Valor Actual Neto (VAN) que significa, en términos simples, cuánto vale en dólares de hoy invertir en un negocio o proyecto que da unas utilidades (o pérdidas) en un futuro de X años, descontando el costo del dinero en el tiempo. Si el VAN es negativo -es decir, si perdemos plata- definitivamente debemos alejarnos de tamaña equivocación.

En este informe, el VAN es el indicador que utilizaremos para evaluar los tres megaproyectos de inversión que Ollanta Humala aprobó en su pasado régimen. Queda claro que, en ellos el VAN debió ser positivo y sus indicadores de rendimiento razonablemente parecidos a los estándares sectoriales, nacionales e internacionales.

EL GASODUCTO SUR PERUANO

Con un monto total de inversión de US$ 1,334 millones con un ducto y de US$ 2,200 millones con dos ductos, en el pasado gobierno humalista la inversión inexplicablemente subió a US$ 7,328 millones.

También se incorporó una inexplicable cláusula de garantía del Estado -¿desde cuándo el Estado peruano garantiza negocios de privados?- por US$ 930 millones anuales durante 34 años. Sin clientes ni gas garantizado se activaría la cláusula de garantía y los peruanos tendríamos que pagar los US$ 930 millones anualmente por 34 años.

Sobre este escenario calculemos el VAN:

  •  Inversión del consorcio GSP: US$ 2,200 millones
  •  Ingresos garantizados por el Estado: US$ 31,620 millones (US$ 930 millones por 34 años)
  • VAN: una vez descontado el costo del dinero a una tasa anual de 5 %, la inversión inicial es de US$12,859 millones.

Es decir, en términos simples y entendibles para todos: si se hubiera ejecutado el Gasoducto del Sur, este proyecto hubiera irrogado al Estado –o sea, a todos los peruanos- una pérdida de US$ 12,859 millones.

Ante la situación actual, al vencimiento del plazo en que el consorcio no ha podido conseguir los más de US$ 4,000 millones que aún faltaba financiar:  la concesión debe retornar al Estado, este debe cobrar la fianza de US$ 350 millones al consorcio,  debe subastarse los activos y,    si el proyecto, una vez rediseñado, redimensionado y recalculado, fuera todavía viable comercialmente hablando, debe volverse a licitar, pero sin ninguna garantía del Estado.

  • LA REFINERÍA DE TALARA

El monto total de inversión actualizado es del orden de los US$ 5,000 millones. Al 5 % de interés, esto genera un costo financiero aproximado de US$ 250 millones anuales. Es decir, unos S/ 875 millones al año.

Con una ganancia operativa de unos S/ 400 millones en 2015 -producto de no haber reducido los precios de la gasolina cuando cayó el petróleo- y una pérdida de S/ 140 millones en 2014 que fue un año más normal de operaciones de Petroperú, la empresa estatal no genera dinero ni siquiera para pagar los intereses anuales de S / 875 millones por la deuda de US$ 5,000 millones para la renovación de la refinería de Talara.

El sector refinerías trabaja a muy altos volúmenes y es ahí donde se producen economías de escala y mayores rentabilidades. Por ejemplo, Relapasa en el Perú, que procesa un mayor volumen de petróleo, solo genera poco más de 2 % de margen o utilidad neta. Por lo tanto, es imposible que una refinería con menor volumen de operaciones, como Talara, genere utilidades con un margen de 2 % teniendo deudas mayores a su facturación anual al 5 %. Matemáticamente, es imposible. Y, si no puede pagar los intereses, mucho menos podrá pagar la deuda de US$ 5,000 millones, la que acabaríamos pagando todos los peruanos, como sucedía antes de las reformas de los 90 cuando el Estado era empresario y nos ocasionó pérdidas gigantescas.

Es decir, la renovación de la Refinería de Talara es pérdida pura. El VAN o costo descontado actual, desde la óptica de que Petroperú no genera recursos para absorber su costo, arrojaría una pérdida de US$ 6,921 millones a los peruanos.

Este proyecto, en suma, debería ser redimensionado a su menor escala operacional, y vendido.

LA LÍNEA 2 DEL METRO

En este proyecto se escogió la opción más cara de todas, que era hacerlo subterráneo en toda la ruta. Esto era innecesario. Los ministros de Economía, Alfredo Thorne, y de Transportes, Martín Vizcarra, renegocian actualmente el contrato modificando la ruta, para que tenga una combinación menos onerosa entre vía subterránea y vía aérea.

De haberse ejecutado como estaba previsto, con una longitud de 32 kilómetros y un costo de inversión de US$6,000 millones, el costo por kilómetro habría sido de US$ 187.5 millones aproximadamente. Esa cifra es poco más de tres veces el costo promedio por kilómetro en la construcción de cualquier Metro urbano.

En este proyecto, en consecuencia, se podría perder otros US$ 3,000 millones, que debería ser posible ahorrar vía la renegociación en marcha.

En resumen, las potenciales pérdidas totales acumuladas estimadas de estos tres megaproyectos aprobados durante el Gobierno de Ollanta Humala alcanzan, sumadas, la increíble cifra de US$ 22,780 millones.

Afortunadamente, al caerse hoy el Gasoducto Sur Peruano, esa cifra se ha reducido en US$ 12,859 millones. Ello gracias, en gran parte, a que el Gobierno peruano se negó a prorrogar el plazo para obtener el cierre financiero, y también a la condena por el Departamento de Justicia de EE.UU. a la empresa Odebrecht y la multa que se le impuso de US$ 3,500 millones el Consorcio GSP liderado por Odebrecht se quedó sin financiamiento.

Quedan por cerrar, sin embargo, la renegociación en marcha de la Línea 2 del Metro y el redimensionamiento y venta de la Refinería de Talara. El Perú podría ahorrar unos US$ 8,000 millones en ambas operaciones si actúa de inmediato y de manera efectiva.

De ser así, podríamos recuperar aproximadamente el 92 % de las pérdidas generadas por los tres megaproyectos del Gobierno de Ollanta Humala. A la fecha, ya sin el Gasoducto, el porcentaje de recuperación es de solo 56 %. Necesitamos mejorarlo.

JOSÉ QUESADA SEMINARIO (*)

(*) Administrador de empresas, gerente general de Quesada & Asociados, Consultores Ejecutivos.

 



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