En los últimos meses se ha reafirmado el deterioro del empleo y demanda interna
Con un incremento de 5.5% en el empleo formal, el año pasado se crearon solo 160 mil empleos.
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Antes de terminar el mes de junio, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) informó que nuestro PBI primario (pesca, minería, hidrocarburos, entre otros) se hundiría 5.5% y el PBI no primario (manufactura, electricidad, construcción, entre otros) se contraería 14.5%.

En mayo, la situación del desempleo ha sido dramática. La Población Económicamente Activa (PEA) de Lima Metropolitana descendió 47.6% en mayo. A pesar de la reactivación económica, el panorama sigue siendo incierto, ya que la expectativa de los empresarios acerca de la economía en los próximos meses continúa siendo catalogada como “pesimista”.

Además, el deterioro del mercado laboral afectó la confianza del consumidor. Así, tanto empresas como familias serán más reticentes a gastar y esto se convertiría en una de las consecuencias más duraderas de la crisis del Covid-19.

Pero va más allá. Muchos resaltan el crédito otorgado a las pequeñas y medianas empresas que protegieron a su planilla -que conservaron sus puestos de trabajo-, pero nada garantiza que en unos meses se promuevan despidos.

Según el BCRP, la demanda interna (consumo público y privado, así como inversión pública y privada) caerían 11.9%, las exportaciones se hundirían 18.9% y las importaciones disminuirían 16.9%. En términos generales, el PBI caería 12.5% en promedio este año. Respecto a la inversión pública a escala nacional, este año sufriría una reducción de 8.5%. En específico, los gobiernos regionales y locales acortarían su inversión en 6.9 y 10.5, respectivamente. Sin embargo, para mejorar este panorama, el BCRP considera que se puede promover una reapertura económica más rápida y una política de inversión pública sin muchas jerarquías.

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