Inversiones, la otra víctima del Covid-19
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La propagación del coronavirus ha afectado todos los sectores de la economía, pero uno de los más golpeados es el de las administradoras de fondos de pensiones (AFP), que vienen registrando pérdidas importantes y solo a largo plazo se espera por su recuperación.

Los mercados han sufrido una fuerte caída y eso ha hecho que los fondos 1, 2 y 3 de las AFP reporten rentabilidad negativa en el acumulado del año, que ni siquiera ha culminado su primer tercio. Sin embargo, es especialmente crítica la situación del fondo 3, Alternativa de Crecimiento, que, como ha señalado un vocero de Prima AFP, ha alcanzado -7%.

Los fondos de AFP están relacionados con el nivel de tolerancia al riesgo por parte de los inversores. El fondo cero es ultraconservador, de protección y muy baja rentabilidad, usado por un número muy reducido de afiliados, mientras que los siguientes van aumentando el nivel de riesgo y plazos de inversión hasta llegar al fondo 3, que es el de Crecimiento, precisamente el más golpeado porque es el que asume el mayor nivel de riesgo al apostar por un crecimiento del capital en el largo plazo.
Es precisamente por su propia estructura que el fondo 3 es el más afectado, toda vez que invierte hasta el 80% en acciones y bonos, entre otras. ¿A qué lleva esta situación? Pues a apostar por el largo plazo en inversiones, una vez que los mercados se recuperen.
No obstante, según la Asociación de AFP, esta situación crítica significa también una oportunidad, pues los inversionistas podrán comprar barato y aguardar que esas acciones recuperen sus niveles habituales una vez que se haya superado la pandemia.
El mismo organismo se ha apresurado a explicar que efectivamente el impacto de la crisis generada por el coronavirus se nota en el corto plazo, pero recordó que la rentabilidad se mide con base en las expectativas de tiempo para la jubilación, es decir, el margen de tiempo del que dispondrán para obtener ganancias.

CAÍDA Y PROTECCIÓN A MEDIAS
En las últimas dos semanas, el fondo 1 ha registrado una rentabilidad “ligeramente negativa”, según el gerente de Estrategia de Inversión de Prima AFP, Gonzalo Llosa, mientras que en el caso del fondo 2 es “un poco mayor”, aunque no alcanza los niveles del fondo 3 que, como ya se dijo, ha llegado hasta -7%. Lo preocupante es que hasta el momento es imposible determinar cuándo se tocará fondo, por lo que no hay manera de conocer cuán profunda será la caída, lo que hace aún más crítica la situación de miles de aportantes que ven en su fondo de pensiones la tabla de salvación de su futuro.

En ese sentido, por un tema de protección, la situación parece menos crítica para las personas que están a punto de jubilarse (las que están por cumplir 60 años), pues sus fondos, por defecto, pasarán al Fondo 1, donde el impacto es -al menos de momento- menor respecto a los fondos 2 y 3, cuya edad de jubilación legal es de 65 años.

CAMBIO DE FONDO
Ante esta preocupante situación, los afiliados podrían sentirse tentados a cambiar hacia un fondo más conservador y garantizar su dinero, pero esta decisión remecería a las administradoras, que aguardan ansiosamente por la recuperación de los mercados para volver a ganar dinero.

La lógica de las AFP es sencilla: si ahora cambiamos a fondos más conservadores, no tendremos la posibilidad de invertir y ganar más cuando se presente el efecto rebote, el cual hasta el momento nadie puede predecir a ciencia cierta. Para ello apelan a la pretensión de tener más en el futuro, a riesgo de perderlo todo ahora: “Si cambias tu fondo ahora, cuando se presente el rebote perderás esa rentabilidad, que impactará más en el fondo 3”.

Es la lógica del mercado. Las AFP convencen a sus afiliados de que la rentabilidad debe evaluarse en un plazo no menor de cinco años, por lo que aguardan que no se presente ese cambio de fondos.

Esta no es una situación nueva, pero la incertidumbre la hace más crítica. Y esa incertidumbre llega a tales niveles que la propia ministra de Economía y Finanzas, María Antonieta Alva, se ha limitado, en la más reciente presentación junto al presidente Martín Vizcarra para reportar la situación del país por esta crisis, a pedir “calma” y recordar que “este es un hecho temporal” porque se trata de una crisis pasajera.

Hay que decir, sin embargo, que, a diferencia de la crisis de 2008 y la reciente tensión entre China y Estados Unidos que impactó negativamente en la rentabilidad de las AFP, no se conoce cuál es el fondo del pozo y qué tan profundo caeremos. Dicho de otro modo, mientras más condicionado esté el sistema por la paralización del país, peor será el impacto. Visto así, solo resta cruzar los dedos y esperar que la propagación se controle cuanto antes para tomar aire y empezar a salir a flote otra vez.

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