“Más del 60 % de informales pasaron hambre en 2020”
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El confinamiento decretado en el Perú entre marzo y julio del año pasado agotó los ahorros del 73% de los trabajadores informales de Lima, y llevó el hambre al 63 % de esas familias, que ahora afrontan “muy endeudadas” la nueva cuarentena.

Así lo revela el estudio “La crisis de la covid-19 y la economía informal”, realizado en 12 ciudades del mundo, entre ellas Lima, y liderado por la organización internacional Mujeres en Empleo Informal: Globalizando y Organizando (WIEGO, en inglés).

De acuerdo con la coordinadora del estudio en Lima, Carmen Roca, las cifras en seguridad alimentaria son “alarmantes” en la capital peruana, donde el 63% de los trabajadores informales “pasaron hambre” y se vieron “severamente más afectados” que en otras ciudades del mundo, donde el aislamiento social fue menos “estricto”.

RESULTADOS

Los resultados del informe, fruto de un total de 216 encuestas y presentado este jueves de manera virtual, evidencian que la paralización de las actividades económicas durante más de 100 días azotó sin piedad las frágiles economías de los trabajadores informales de Lima, quienes viven día a día.

El 79 % de ellos dejaron de trabajar en abril, el pico de la cuarentena, y los pocos que en julio retomaron labores tuvieron unos ingresos entre un 60 % y un 40 % menores a los previos a la pandemia.

Por ejemplo, los vendedores ambulantes –quienes representan el grupo más numeroso de empleo informal en Lima, donde se estima que hay unos 400 mil–, ganaban en febrero unos 46 soles diarios (12.40 dólares), una cantidad que en julio se redujo drásticamente hasta los 7 soles por día (1,90 dólares).

El estudio detalla que el sector más afectado por la pérdida de ingresos fue el de los recicladores, quienes reportaron cero ganancias en abril y una disminución del 89 % de sus ingresos en julio, una vez levantada la cuarentena.

CANILLITAS

La caída fue menos pronunciada para los vendedores de diarios, conocidos en Perú como “canillitas”, quienes tuvieron permiso para trabajar durante el confinamiento y vieron reducir sus ingresos de 36 soles por día a 16 (de 9,7 a 4,32 dólares).

Por otro lado, el informe indica que el sector más golpeado por la pérdida de empleo fue el de las trabajadoras del hogar. El 70 % de las encuestadas reportó que el empleador las despidió o les pidió no ir a trabajar, en muchos casos sin apenas pagarles por los beneficios acumulados.

Con la pérdida de trabajo o la caída de ingresos, el 63 % de los trabajadores encuestados reportaron que las personas adultas en su hogar “pasaron hambre”, un porcentaje parecido al 61 % de las familias con niños y niñas menores de 15 años.

BONOS SOLO LLEGARON A LA MITAD

Si bien el Gobierno distribuyó bonos a la población más vulnerable, estos apenas llegaron al 50 % de los encuestados.

El acceso a las canastas de alimentos que repartieron las municipalidades también fue limitado, pues solo el 21 % de los trabajadores las recibieron, viéndose afectados “por la corrupción y el favoritismo político”, según denuncia WIEGO.

Ante tal situación, el 73 % de los trabajadores informales limeños agotó sus ahorros, el 56 % pidió apoyo financiero a familiares o amigos y el 38 % tomó préstamos.

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