Petroperú: ni un centavo más del Estado a empresa de hidrocarburos | Ya es tiempo que den pase a la insolvencia de compañía quebrada

Autoridades tienen miedo a tomar decisiones drásticas por temor a que los califiquen de ‘privatistas’.


El ministro de Energía y Minas, Rómulo Mucho, ha demorado demasiado en percatarse que Petroperú estaba quebrada y que su deuda de más de US$ 8,000 millones supera en cuatro veces el valor de su patrimonio. Demora adrede hasta que llegó el nuevo recorte de calificación de deuda de la semana pasada a CCC+ que fue la segunda triple rebaja de Fitch solo este año, informa Bloomberg.

Como si fuera poco, el martes, una calificadora de mayor peso, S&P Global Ratings redujo la calificación de la petrolera del Estado “aún más en territorio basura”.

Esas son las consecuencias de un endeudamiento que en la actualidad está nada menos que en US$ 8,532.34 millones, de la cual las obligaciones de corto plazo deben superar los US$ 3,000 y las de largo plazo más de US$ 4,000 millones hasta 2047.

¿Cuándo es que se endeudó más la petrolera? Durante la construcción de la nueva refinería de Talara por decisión del expresidente nacionalista Ollanta Humala y un grupo de técnicos de quienes ahora nadie habla.

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Para mala suerte del ministro Mucho, la gran obra llamada de refino está paralizada porque se malogró el flexicoking, que es –nos recuerda Mucho– “la unidad de residuos y que le da más valor agregado y no sabemos en cuánto se va a arreglar”.

Este elefante blanco, marketeado como uno de los más modernos y grandes del mundo, lo que es falso, como lo demostró EXPRESO en su momento, ha tardado nueve años en construirse, es el que agravó sus problemas de flujo de caja. Y no podía ser de otra manera. Arribó en su tramo final a un costo superior a US$ 6,000 millones –el doble del presupuesto inicial–, como es público.

Para mayores señas, vamos a recordar que al primer trimestre de 2024, el activo total de Petroperu estaba en US$ 10,177.71 millones. El desagregado da cuenta de un capital negativo de trabajo de US$ -2,820.60. Un pasivo corriente de US$ 4,467.88 y pasivo no corriente de US$ 4,467.88.

Ahí está la madre del cordero: el pasivo total, llega a US$ 8,532.34 frente a un esmirriado patrimonio de US$ 1,645.37. Los sucesivos ministros del sector claro que conocían estas cifras que han venido siendo tendenciales, que se los enrostraban diversos técnicos, en especial César Gutiérrez Peña, extitular de Petroperú.

Pero la terquedad de mantenerla en la esfera pública, como empresa “estratégica” sigue pesando en la mentalidad de los integrantes del Ejecutivo, en especial de la presidenta de izquierdas, Dina Boluarte.

Por estas y otras razones es que el estado de resultados del rubro de pérdida neta del ejercicio al primer trimestre de 2024 llega a la cifra negativa de -183.31 millones, siempre en dólares americanos.

Petroperú sigue siendo entonces la piedra de Sísifo en las mentes “tecnocráticas” del Ejecutivo. Es decir, arrastra esa costumbre de empujar cuesta arriba en la montaña, como si tremendo déficit y la abultada deuda se pudiera solucionar con esa tara.

Pero el Gobierno insiste en seguir esa lógica y descarta “que se vaya a privatizar”, aunque “sí necesita una inyección de capital privado”, pero primero se debe “sanear” la empresa estatal, señala Mucho. La preocupación del titular de Energía y Minas es la refinería de Talara y apuesta por ella. “¿Qué hacemos con una refinería que cuesta 7 mil millones de soles (sic)? ¿Lo dejamos ahí o la chatarreamos?”, nos dijo el miércoles el ministro.

“Queremos hacer un salvataje –añade– para que se modere y que ingrese capital privado, pero que no se privatice. Esa autoridad aún no está decidida, es una opinión que tenemos del ministro de Economía. Hay que sanear y para eso se necesita una inyección, un aporte”, augura.

La pregunta en este terreno se cae sola. ¿Qué capital serio puede apostar por una firma que se ha convertido en una suerte de parásita del presupuesto nacional? ¿Por el solo hecho de la existencia de la refinería?
La comunidad financiera internacional, que sigue de cerca los temas energéticos, sabe de los vaivenes del Gobierno, de su “estatismo vergonzante” que no quiere abandonar.

Y les recuerda que ya el Perú dijo que no ayudaría a la compañía, pero en febrero anunció un rescate de US$ 1,300 millones, “lo que ayudó a impulsar los bonos al nivel más alto desde 2022. Pero apenas unos meses después, Petroperú informó que necesitaría US$ 2,200 millones adicionales. El Gobierno ha dicho que seguirá apoyando a la empresa, pero no ha dado detalles”, escribe el mismo Boomberg.

Y ahora reaparece en las mentes de Energía y Minas los dilemas de siempre. ¿Hasta cuándo? No lo sabemos.
Para la unanimidad de técnicos que no creen en teoría del “costo hundido” de los años de Pedro Pablo Kuczysnki (2016-2018) ni en los cantos de sirena del Lote X y otros, donde se apuesta –dicen– al capital extranjero.

De lo que pueden estar seguros en el MEF de José Arista y el Minem de Rómulo Mucho es que no se permitirá que ni un centavo más salga de las arcas del Estado al agujero negro estelar o costo “hundido” en que se ha convertido Petroperú.

Ya es tiempo que den pase a la declaratoria de insolvencia. Y punto.

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