Sunat pisa fuerte
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El año empezó con el reglamento que obliga a los bancos a entregar a la Sunat un reporte mensual sobre las operaciones de sus clientes. Va con todo. No solo obliga a los bancos, sino a toda entidad financiera, incluyendo las cooperativas que no están autorizadas a captar fondos del público.

Se debe reportar a todo tipo de clientes: personas naturales, empresas, entidades no lucrativas, consorcios, joint venture, fondos de inversión, fideicomisos, hasta los trust en el exterior con un protector o administrador residente en Perú.

Para nosotros, en simple, es como si la Sunat tuviese una terminal en el banco para ver todo lo que hacemos, lo que nos pagan y depositamos (abonos) y lo que pagamos y retiramos (cargos). La chamba será para el banco que tendrá que adaptar un sistema para ordenar la información, como sigue: el monto acumulado (la suma total de los abonos e igual de los cargos); el promedio (el valor promedio de un abono e igual de un cargo); los montos más altos (el mayor abono y el mayor cargo); el saldo (el total de abonos menos el total de cargos); los rendimientos (abonos por intereses y otros beneficios).

Lo que quiere la Sunat con esa información es construir nuestro perfil financiero. El monto acumulado para un contribuyente tipo será lo que usualmente gana en un mes (remuneraciones, alquileres) con lo que usualmente gasta (vivienda, colegios, clubes, tarjetas de crédito) para, por diferencia, determinar el saldo, ya sea positivo (capacidad de ahorro) o negativo (necesidad de deuda). Con esa data, la Sunat puede preguntarnos sobre el monto acumulado de los abonos. Y alguna explicación debemos tener. Si no la tenemos, será un “incremento patrimonial no justificado” gravado con el Impuesto a la Renta.

Las remuneraciones y los dividendos no deben preocupar porque los pagadores usualmente retienen el impuesto. Pero no ocurre así en los alquileres, los intereses ni en las ganancias de capital por la venta de inmuebles, acciones y otros valores. En estos casos somos nosotros los responsables de liquidar y pagar el impuesto. Recurrir a los préstamos, anticipos de herencia o donaciones no será fácil. Quien nos transfiera el dinero tendrá que demostrar capacidad financiera, el dinero tendrá que haber salido de sus propias cuentas y será necesario tener los documentos (contratos) que formalizan la operación, con firmas legalizadas y fe notarial sobre la fecha.

Si el saldo es negativo, querrá decir que he gastado más de lo que he ingresado y tendré que explicar cómo he financiado ese déficit. Opciones: ahorro, o deuda, o donaciones, con las formalidades comentadas. Porque, si no hay explicación razonable, ese saldo negativo será un “consumo no justificado” que es otra variante de un “incremento patrimonial no justificado” gravado con el impuesto.

Cuidado especial con las transferencias de cuentas propias desde el exterior: (i) se tendrá que explicar cómo se obtuvo ese dinero, (ii) si ese dinero lo acogí a la amnistía, tendré que demostrar la “ruta del dinero” o cómo se ha ido moviendo ese dinero desde 2015 en que lo regularicé y (iii) si en la amnistía solo regularicé ganancias, porque sobre el capital las facultades de auditoría de la Sunat ya habían prescrito, tendré que tener un archivo que lo demuestre.

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