El show de algunos fiscales

  • Fecha Jueves 6 de Septiembre del 2018
  • Fecha 12:00 am



Un fiscal mediático como Hamilton Castro salió públicamente a rasgarse las vestiduras frente a las valientes denuncias de su colega Rocío Balbín e incluso la amenazó con cartas notariales y querellas.  Sin embargo, queda clara la forma como el señor Castro, bajo los auspicios del hoy exfiscal de la Nación Pablo Sánchez, dejó sin atar peligrosos cabos sueltos en la investigación a las constructoras brasileñas, dejando al país en una situación frágil frente a la lucha anticorrupción.

También es grave que un equipo de fiscales haya estado poniéndole una trampa a la magistrada Balbín en el caso del “Club de la Construcción” y que se conozca que el WhatsApp de trabajo que utilizaba haya servido para una suerte de proselitismo “político” buscando impedir que Chávarry sea el nuevo fiscal de la Nación, y que los fiscales integrantes de ese grupo después le dijeron que borre todas las conversaciones sostenidas en dicho WhatsApp.

El fiscal Castro ahora sostiene que su colega Balbín está siendo “instrumentalizada” para perjudicarlo, pero no ha señalado quién la está instrumentalizando; y además todavía quedan dudas acerca de la cadena de custodia practicada por dicho grupo especial de trabajo del MP, respecto de las evidencias encontradas en un allanamiento a las oficinas de la constructora Andrade Gutierrez.

Desde esta columna, vigilante de la diligencia que instituciones del nivel de la Fiscalía deben observar, en especial en los protocolos de custodia, pues con ellos se garantiza la imparcialidad y el orden en sus investigaciones, entendemos que el reclamo de la fiscal Balbín es justo y está en la línea de exigir mayor responsabilidad en la función pública. De manera que, por más que el doctor Castro niegue la pérdida de 16 evidencias, desde ya resulta necesaria una profunda investigación por parte de control interno.

Por si acaso esos supuestos extravíos en la Fiscalía no son la excepción, pues tal parece que ha sido moneda corriente bajo la gestión de Pablo Sánchez, a quien ahora los caviares tratan de blindar, incluso cuando un exministro del Interior –que dijo que él era el mejor fiscal de la Nación en la historia del Perú– junta firmas para petardear a su sucesor en el MP. Pero ahí están dos perlas más que dejan mal parados a los fiscales caviares, tan diestros en usar el show mediático.

La primera consiste en el extravío de los Cuadernos de Visitas de la Segunda Fiscalía de Lavado de Activos, según los informes N° 047-2018-MP-FN-GG-OSEG/JLCG, del 16 de marzo del presente año, y el N° 066-2018-MP-FN-GG-OSEG/JLCG, del 10 de mayo último, que el doctor Rafael Vela debería conocerlos más en detalle; y la segunda recala en el olvido del doctor Sánchez para investigar a un congresista pese al pedido que le hiciera la 48° Fiscalía Provincial de Lima el 25 de junio de 2015 (Denuncia N° 669).

Señores fiscales, entonces ¿tras cuernos palos? Pero como ya se aprecia en la opinión pública, todo indica que habrá mucho trabajo para la doctora Zoraida Ávalos, fiscal suprema de Control Interno. Manos a la obra.








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