Keikismo descontrolado: ¿asimilando el golpe?
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La cúpula de Fuerza Popular (FP) está pasando por un momento desesperado. Ahora, pese a que las investigaciones de la Fiscalía llevan un tiempo relativamente largo, por el caso “Cocteles”, se evidencia que Keiko Fujimori y su círculo más duro no han estado preparados para pasar unos días con detención preliminar, amén de lo que era previsible tras el antecedente del allanamiento a dos de sus locales.

En estas pesquisas, por la supuesta recepción de US$ 1.2 millones de parte de Odebrecht para financiar la campaña electoral del 2011, no se salvaron ni los asesores Pier Figari y Ana Herz de Vega. Por lo contrario, su situación se ha tornado más delicada frente a lo señalado por el Ministerio Público dados los indicios de “aportantes fantasma”, “prestanombres” y keikistas vinculados al “pitufeo”.

En este contexto, el trance experimentado por la bancada de FP al ver a su lideresa detenida, ha hecho que pierdan la brújula y en más de uno cunda la confusión y el nerviosismo. Esto revelaría que detrás de las marchas “naranjas” por las calles de Lima, de sus concentraciones en su local de Paseo Colón, en la Prefectura de la Avenida España y frente al nuevo local de la Sala Penal Nacional de Apelaciones (de la Avenida Tacna 734), el miedo iba por dentro.

Aparte de la batalla jurídica entre la Fiscalía y la defensa técnica de Keiko Fujimori, la lectura política es clara y estriba en que muchos congresistas keikistas empezaron a sacar cuerpo mediante licencias, como es el caso de Daniel Salaverry, o a través de la puesta de los cargos a disposición, como es el caso de las voceras Úrsula Letona, Karina Beteta y Alejandra Aramayo, dizque “por desprendimiento”.

El congresista Miguel Torres, con el objetivo de favorecer a la adopción de cambios dentro del keikismo, también puso a disposición su cargo de subsecretario general. Sin embargo hay otras señales que acusan el golpe fiscal, y el miedo dentro de FP, como por ejemplo no secundar la moción del congresista aprista Jorge del Castillo para censurar al presidente del Consejo de Ministros, César Villanueva, por supuestamente mentir sobre los hechos que rodearon la fuga del ex juez supremo César Hinostroza con destino final a España.

A esto se suma la curiosa reunión del presidente Martín Vizcarra con cinco congresistas de FP y el mensaje sorpresivo dirigido al país por parte de la propia Keiko Fujimori, en el cual manifiesta que está dispuesta a trabajar por la reconciliación nacional sin condiciones, pero hay algo más que no se puede pasar por alto y es que también se lo dirige con nombre propio al jefe de Estado, buscando construir una agenda de “reencuentro” y acabar con la confrontación entre las fuerzas políticas.

Sin duda FP pasa por una seria crisis donde no deja de aparecer como factor detonante de su arredramiento el peso desestabilizador del supuesto dinero recibido desde las arcas de la constructora brasileña Odebrecht.

¿Acaso más allá de los temas fiscales y judiciales que rodean a Keiko Fujimori y a los diversos niveles de sus colaboradores, se está generando bajo la mesa algún tipo de “arreglo” con el gobierno nacional? ¿Otra vez la política manda sobre las instituciones del Ministerio Público y el Poder Judicial?