La Victoria se calienta



Complace la forma como recibieron el comentario de la víspera algunas autoridades locales, los hinchas aliancistas y sectores informados de la comunidad victoriana. No hubo otro medio de comunicación que haya presentado el enfoque correcto para entender cómo y por qué se ha llegado a niveles de demasiada inseguridad jurídica en la zona de lo que fue la Plaza de Toros “Sol y Sombra” (ex Arenas de Lima) y la explanada del Estadio de Matute.

A propósito, el presidente de la República, Martín Vizcarra, sostiene que “con la corrupción no conversa, la combate”, pero esas palabras deben respaldarse con hechos. Frente a esa línea fijada por el primer mandatario, las demás autoridades tienen que enfocarse en el objetivo de prevenir los conflictos, como el enfrentamiento entre barristas de Alianza Lima, en posesión de un terreno hace más de 45 años, y los miembros de una iglesia evangélica.

Al respecto, el caso merece una profunda investigación por parte del Ministerio Público que está llamado a corregir errores, si los tuviera en este acápite de la lucha contra las mafias de terrenos en La Victoria. Las circunstancias exigen que se esclarezca este tema de una vez por todas y se descubra a los verdaderos responsables del problema causado. Por eso es necesario conocer la historia y el tiempo en que se festinó el margesí de bienes del distrito victoriano.

Vaya pues un aporte más para encontrar salidas al choque existente entre una comunidad evangélica y la comunidad del club blanquiazul, tan querido en todo el Perú. En esencia, no se puede permitir que los problemas se salgan de las manos de las autoridades, sea por el mal trabajo realizado durante gestiones ediles pasadas, sea porque aparecen en el ínterin sorprendidos compradores de buena fe respecto de los predios adyacentes al Estadio Alejandro Villanueva.

Tiene que quedar claro que durante el gobierno militar se expropiaron terrenos y pasaron a la Municipalidad de La Victoria, pero como era terreno del Estado, el mismo no prescribe. Lamentablemente, el tema se agrava entre el 2006 y 2014, cuando malos funcionarios ediles tomaron contacto con redes mafiosas de terrenos, y en el camino sorprendieron a terceros, asunto complejo sobre el cual la Fiscalía no ha hecho una buena investigación; y debería hacerlo para evitar que pastores evangélicos crean que determinados terrenos les pertenecen.

Además, hace tiempo la Municipalidad de La Victoria pudo apelar a la nulidad de acto jurídico y la Fiscalía debió esclarecer el supuesto robo de documentación clave de la Municipalidad de La Victoria, que consistía en informes donde las cosas sobre el predio de marras aparecen más claras que el agua.

Entre los informes que no se encontrarían en el municipio están la Hoja Informativa N° 002-2000-OAI/MDLV y el Oficio N° 668-2001-CG/B350, de la Contraloría de la República, a través de los cuales se solicitaba la recuperación del predio expropiado (año 1972) en la zona denominada “Mendocita”. Al margen del agotamiento judicial que tengan las partes involucradas, ¿por qué la municipalidad victoriana no hizo esa recuperación?









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