Tantas veces Odebrecht

  • Fecha Viernes 23 de Diciembre del 2016
  • Fecha 12:00 am



EDITORIAL

Se podía oler siempre en el ambiente, se sospechaba por años y se tenían evidencias comprometedoras de cuando en cuando, pero ahora se conoce una cifra de coimas entregadas por la constructora brasileña en el Perú. La misma llega a US$ 29 millones de dólares repartidos a altos funcionarios del Estado peruano.

La documentación oficial desprendida de las instancias judiciales de Estados Unidos en su fiscalización a la referida constructora brasileña, y reconocida por esta, precisa que los pagos irregulares para ganar licitaciones multimillonarias en el Perú se hicieron en los años 2005 (gobierno de Alejandro Toledo), 2008-09 (gobierno de Alan García) y 2012-14 (gobierno de Ollanta Humala).

Por supuesto que los principales sospechosos de haber recibido las coimas van a negarlo todo a los cuatro vientos y en todos los idiomas. No obstante, a partir de estas nuevas pruebas se tiene que completar el rompecabezas donde la constructora Odebrecht es el principal protagonista, pero que no es la única que habría corrompido a funcionarios públicos en nuestro país, ya que existe otra empresa carioca sobre la cual tampoco se deben apagar los reflectores.

Una investigación seria y completa en el Perú tendría que dar con los coimeros, quienes agazapados en gobiernos democráticos entre los años 2005 y 2014 no solo recibieron millones de dólares para ellos sino también con cargo de entregarlos a las más altas esferas de las gestiones gubernamentales del presidente Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala. No seamos ingenuos, las sospechas son de escándalo, mucho más cuando se conoce la modalidad de “trabajo” de la constructora Odebrecht: sobornar a funcionarios del más alto nivel e incluso apoyarlos en el financiamiento de sus campañas electorales.

Ese modus operandi lo concretaba permanentemente Odebrecht con el objetivo de hacerse de grandes obras, por ejemplo carreteras, y lo ha practicado en diversos países de América, Europa y África, por citar algunos continentes donde se movía como pez en el agua la aludida transnacional carioca.

Lo más saludable para el país es llevar adelante una investigación detallada que impida la impunidad. Es más, esta es una gran prueba para el Perú, para todas sus instituciones, entre ellas el Ministerio Público, la Contraloría, el Poder Judicial y el Congreso. ¿Los partidos políticos, llámese Perú Posible (que está por perder su inscripción ante el ROP), el Partido Aprista y el nacionalismo humalista estarán en condiciones de llevar a fondo sus propias fiscalizaciones en aquello que les toca? ¿O se prestarán para la cochinada donde una danza de US$ 29 millones aceitó a políticos y funcionarios públicos?

 








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