Una carta al rojo vivo



Hace tiempo que no se observaba que una carta, a pocas horas de haberse redactado, sea firmada por demasiados líderes políticos y se adhieran a la misma numerosos dirigentes de base. ¿Quién es el destinatario de tremenda misiva? Nada menos que el expresidente Alan García, pero va dirigida a él en su condición de máximo representante del Partido Aprista Peruano (PAP) y a propósito de su reciente anuncio para  “reconstruir el aprismo”.

Esta columna editorial, que es ágora democrática por excelencia y suele contribuir al debate dentro y fuera de las colectividades políticas, no puede dejar de analizar el marco en el que se produce un nuevo episodio de confrontación dentro del partido fundado por Haya de la Torre y que podría tener consecuencias tan graves como el cisma de 1981 entre armandistas y andresistas.

Prácticamente fuimos el único medio escrito que dio cuenta de las resoluciones del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), mediante las cuales el PAP infringió su propio Estatuto y festinó sus congresos ordinarios al punto de quedarse sin Comité Ejecutivo Nacional y sin Comisión Política. Es decir, el propio JNE le decía, en el mes de marzo de este año, que la dirigencia nacional del PAP no tiene vigencia ni mandato legal.

Pero en meses posteriores se habrían presentado presiones a dicho JNE de parte de la cúpula aprista y, por otro lado, se produjo el anuncio del presidente Martín Vizcarra sobre de reforma política, incidiendo por ejemplo en la creación de un Senado. A esto se sumó el inminente informe de la comisión congresal sobre el caso Lava Jato, por lo que Alan García debía ponerse a buen recaudo, no encontrando mejor idea que grabar un video con ocho amigos alrededor y anunciar que reconstruirá el partido.

Si bien el informe de la comisión Bartra no le ha sido adverso, no obstante el anuncio ya estaba hecho y lo ponía nuevamente sobre el escenario de un aprismo hoy alicaído. Al respecto, Alan García habría hecho una suerte de alianza o contrato con un reducido grupo de sus incondicionales con el objetivo de que lo ayuden en esa “reconstrucción” partidaria y  a cambio los integrantes de su cohorte busquen llegar a una curul en un hipotético senado en el 2021, claro está de regresar el país a la bicameralidad.

Pero la reacción de las bases ha sido inmediata, al punto de que la gran mayoría de dirigentes e incluso otro tanto de excolaboradores del propio García han redactado una carta que está al rojo vivo y en la cual lo cuestionan por no reconocer “la crisis profunda” por la que hoy atraviesa el partido.

La carta también señala que durante el mandato de Alan García como presidente del partido se generaron las condiciones que llevaron al PAP a un hoyo profundo del cual podría ser difícil salir. Además le increpa que después de los magros resultados electorales del 2016, él anunció su retiro de la conducción partidaria y le recuerdan que ha incumplido con fortalecer la democracia interna bajo la modalidad “un aprista, un voto”.












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