Actas desnudan a Walter Ayala y Hernando Cevallos
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POR ÍTALO OBERTO-BESSO / CÉSAR ROJAS 

No solo los actuales ministros que vienen de Perú Libre, sino los de Juntos por el Perú, Frente Amplio y Conare Sutep, pretenden controlar a la prensa que no les rinde pleitesía, como demuestran documentos oficiales. Se trata de Pedro Francke, Hernando Cevallos, Íber Maraví y Walter Ayala.

Las actas de las sesiones del Consejo de Ministros, de agosto de este año, revelan la posición adversa de altos funcionarios de este régimen contra la labor periodística; en esas reuniones, según esos papeles, se plantean una estrategia, en la que incluían usar los medios de comunicación del Estado para responder las denuncias, que eran consideradas agresiones.

Dejan en claro que se buscaba definir una respuesta ante las denuncias que golpeaban al Gobierno por los mismos errores de este. En dos momentos precisos –el aumento de la inflación ante la llegada de Pedro Castillo y la forzada salida de Héctor Béjar de Cancillería por sus dichos sobre el terrorismo y la Marina- es cuando se evidencia la hostilidad a la independencia de los medios.

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Visto así, las agresiones físicas a reporteros delante del mismo Castillo, los proyectos de ley con los que pretenden controlar los contenidos de los medios de comunicación, ni la creación espontánea de prensa alternativa ni el surgimiento de gremios paralelos, son hechos aislados o incidentes fortuitos. Forman parte de la respuesta del Poder Ejecutivo a las denuncias por asuntos de interés público.

A ello se debería agregar las declaraciones de ayer, en Loreto, del magullado jefe de Gabinete, Guido Bellido, sobre que se buscará “democratizar el tema de la prensa” y “hacerla más participativa”.

LAS SESIONES

Aunque las actas de las sesiones del Consejo de Ministros son transcripción burocrática que evita sobremanera incluir las exaltaciones y emociones, no pueden dejar de evidenciar la hostilidad y desesperación que reina en Palacio de Gobierno cuando los ministros hablan de la información que no les agrada.

La libertad de expresión y de prensa ni siquiera se menciona; menos aún la independencia de los medios y las distancias necesarias. La discusión es para definir una estrategia de respuesta ante las denuncias de sus propias equivocaciones.

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