Castillo y Vásquez negociaron cierre de las minas con Sendero-Movadef

Las investigaciones policiales determinan que en la zona sur de Ayacucho, Sendero Luminoso está presente en las protestas antimineras.

Por Mariella Balbi

Días después del brutal ataque violentista que dejó en cenizas las instalaciones de la minera Apumayo, la premier Mirtha Vásquez Chuquilín se trasladó al sur de Ayacucho, reuniéndose con las autoridades y dirigentes de las comunidades de Parinacochas, Lucanas y Páucar del Sara Sara en la plaza de toros de Coracora. Ahí decretó el cierre unilateral de cuatro minas: Apumayo (de Apumayo), Breapampa (de Sami), Inmaculada y Pallancata (del grupo Hochschild). Y aunque luego ha tratado de suavizar el atropello jurídico es improbable que la primera ministra anule lo firmado con estas comunidades violentistas.

Las investigaciones policiales determinan que en la zona sur de Ayacucho, Sendero Luminoso está presente en las protestas antimineras. Resulta reprobable que la premier Mirtha Vásquez haya llegado a acuerdos violatorios de la Constitución, negociando con Sendero Luminoso-Movadef.

La premier es una política experimentada, exintegrante de Grufides, ONG cajamarquina y antiminera. Obtuvo una curul por el Frente Amplio de Marco Arana, antiminero también y director de Grufides. Difícil de creer que no sabía de la ideología de los violentistas de Ayacucho y de la pertenencia de dos de ellos al Movadef. Lo mismo Pedro Castillo, pues por su condición de dirigente de Fenatep-Movadef está vinculado con los maestros del sur de Ayacucho, donde no hay presencia del Sutep y la federación magisterial ligada a Sendero no tiene competidores.

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El presidente del Comité de Lucha de Parinacochas, Che Bernaola, profesor y organizador de las protestas en Ayacucho, firmó el planillón de adherentes al Movadef para que este movimiento extremista pudiera ser reconocido legalmente. También el agitador antiminero de la zona, Walter Jiménez Llamoca, respaldó al organismo de fachada de Sendero-Movadef.

La premier es una política experimentada, exintegrante de Grufides, ONG cajamarquina y antiminera. Obtuvo una curul por el Frente Amplio de Marco Arana, antiminero también y director de Grufides. Difícil de creer que no sabía de la ideología de los violentistas de Ayacucho y de la pertenencia de dos de ellos al Movadef. Lo mismo Pedro Castillo, pues por su condición de dirigente de Fenatep-Movadef está vinculado con los maestros del sur de Ayacucho, donde no hay presencia del Sutep y la federación magisterial ligada a Sendero no tiene competidores.

El presidente del Comité de Lucha de Parinacochas, Che Bernaola, profesor y organizador de las protestas en Ayacucho, firmó el planillón de adherentes al Movadef para que este movimiento extremista pudiera ser reconocido legalmente. También el agitador antiminero de la zona, Walter Jiménez Llamoca, respaldó al organismo de fachada de Sendero-Movadef.

La población de las comunidades de Parinacochas identifica perfectamente a los personajes que lideran los reclamos en contra de la minería. A Che Bernaola y a Walter Jiménez se suman Willy Contreras, de Apurímac –quien se declara escritor y actúa como asesor del comité de lucha contra la contaminación en Ayacucho– y el profesor Julio César Guillermo Gutiérrez.

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Estos personajes extremistas no solo se mueven en la zona sur de Ayacucho. Su trabajo de agitación se realiza también en el llamado corredor minero del sur: Espinar, Las Bambas y llega hasta Tía María, Arequipa. Coordinan con otros dirigentes con quienes comparten el mismo objetivo: parar la producción minera en ese importante cinturón productivo. La minería es el sector de mayor tributación del país.

Pese a que firmó acuerdos con el senderista Che Bernaola y otros para el cierre de las minas mencionadas, la premier Mirtha Vásquez tuvo que retroceder en sus pretensiones ante el reclamo de las empresas afectadas y de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE). Pero al sur de Ayacucho esto ha sido considerado como una traición del gobierno de Castillo. Como ocurrió en Espinar hace unos años, donde hubo violencia por la contaminación del agua debido a la actividad minera, hecho que no se probó, se ha reiniciado un debate sobre si esta actividad extractiva afecta a las cabeceras de cuenca, lo que tampoco se podrá demostrar.

La embestida antiminera toma fuerza desde el mes de septiembre. En los meses anteriores no hay protestas, menos reclamos documentados sobre la ‘contaminación’ del agua. El Ministerio de Energía y Minas debe pronunciarse al respecto.

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Los activistas antimineros retomarán el paro indefinido y continúan movilizando a la población en contra de las empresas. Pero esta vez será con más violencia. El incendio de las instalaciones de la mina Apumayo ha sido un atentado terrorista cobarde y vil, semejante al ocurrido en Tarata, Miraflores. Aún no se identifica a los culpables. Probablemente esto quedará en el olvido ante la complacencia del gobierno de Pedro Castillo Terrones.

Cuando en el pasado han ocurrido protestas antimineras tan violentas, tanto el Presidente como el primer ministro y miembros del Ejecutivo han condenado tajantemente estas acciones. Castillo no ha dicho absolutamente nada ante la quema de la minera Apumayo, y Mirtha Vásquez ha sido más que tibia frente a esta barbarie.

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