El pueblo impide paso de revoltosos

Trabajadores y comerciantes de Gamarra, Arequipa, Tacna y Cusco salen a las calles a enfrentarse a los sediciosos por su derecho al trabajo.

Por Vladimir Rendón

Por segundo día consecutivo los pobladores de Cusco, Tacna, Arequipa y otras ciudades han reaccionado en defensa de su derecho al trabajo y al libre tránsito y se enfrentaron en forma valiente a los sediciosos que -so pretexto de su exigencia de la renuncia de la presidenta Dina Boluarte y el cierre del Congreso- insisten en quemar centros de trabajo e impedir la labor de miles y agredir a pequeños comerciantes y obreros.

Tan es así que en Arequipa sucedió algo inédito. En la entrada de la Blanca Ciudad por la vía que va a Puno, un camión Mitsubishi de placa T6C-823, repleto de violentistas, se supone puneños, fue detenido por los ciudadanos.

«Regresen a su pueblo, regresen a su pueblo, no van a pasar, no van a pasar», coreaban los opuestos al vandalismo y los saqueos.

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«Queremos la paz, no van a pasar, no a la violencia», insistían los arequipeños, con tal fuerza que los que estaban en la carrocería del vehículo ni se atrevieron a bajar y, obvio, tuvieron que regresar.

Luego hubo una convocatoria amplia a toda la ciudadanía a una reunión para tomar acuerdos sobre la limpieza de las vías bloqueadas, las movilizaciones y otras acciones por definir. La reunión se hará hoy, 14 de enero, en la avenida Bolognesi, a las 3 de la tarde.

«Defendamos Arequipa», no más violencia, señalan las octavillas que han sido difundidas más allá de las redes sociales.

Tacna y Cusco

En la Ciudad Heroica, la marcha empezó en el espacioso Parque de la Locomotora a las 9 de la mañana, bajo el lema: ¡No más abusos! y ¡Necesitamos trabajar! Y se dirigieron en forma masiva a la plaza de Armas.

Y en Cusco tuvo lugar una repulsa masiva a los sediciosos que todo lo quieren paralizar, sobre todo, las minas, como ha sucedido con un nuevo ataque al complejo de Antapaccay en Espinar.

Y es que miles de manifestantes se concentraron en la Urbanización Magisterial de la Ciudad Imperial, cantaron el Himno Nacional y dieron ánimos a la Policía por su trabajo sacrificado: «Amigo Policía, el Cusco está contigo», era la voz de orden.

Y de allí se dirigieron, por la avenida de La Cultura, a San Sebastián y San Jerónimo, sin que nadie pudiera detenerlos.

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