Francisco Sagasti decide asegurar su pensión vitalicia y otros privilegios
Francisco Sagasti
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POR PLINIO ESQUINARILA

La decisión de Francisco Sagasti de observar la autógrafa de la ley que elimina la pensión vitalicia para expresidentes de la República va a contracorriente de las medidas tomadas en los últimos años contra los privilegios de las altas autoridades, como ha sucedido por ejemplo con la eliminación de la inmunidad parlamentaria.

Es la opinión del experto en temas congresales, César Delgado Guembes, quien sostiene que esa lógica antiprivilegios no se ha cumplido, con el agregado que Sagasti había declarado en ATV el 19 de julio que no tendría “ningún problema en renunciar a la pensión vitalicia” y que seguiría el consejo de sus asesores jurídicos.

Pero observó la ley para favorecerse con argumentos como que dicha pensión es un reconocimiento que les otorga el Estado por personificar a la nación y haber ocupado “la más alta jerarquía en el Estado y en el Poder Ejecutivo”.

No tomó en cuenta que el cargo para representar a la ciudadanía mediante el voto popular no debería implicar, bajo ningún punto de vista, más aún en tiempos de crisis, el establecer derechos especiales tras el término de su mandato, ni mucho menos en forma vitalicia, más si varios de ellos han estado incursos en delitos de corrupción, como ha sucedido con los últimos gobiernos.

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