Gonzalo Ortiz de Zevallos: Sagasti es el instigador del fraude electoral
Francisco Sagasti
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POR ÍTALO OBERTO-BESSO

Usted cuestiona todo el proceso electoral, ¿qué elementos cuestionables ha encontrado?

En primer lugar, el proceso electoral actual está plagado, está afectado de un grave y masivo fraude electoral que la gente no se atreve a decir, pero que existe y que está comprobado y que es muy grave y que lo afecta de nulidad absoluta, pero que no es un fraude electoral que únicamente se haya cometido a nivel de las mesas de sufragio. No, en adición a los fraudes masivos que se han incurrido a nivel de las mesas de sufragio, también está a nivel de la digitación, a nivel de la elaboración de las actas de escrutinio, a nivel de procesamiento por parte de los funcionarios de la ONPE y a nivel también de algunos Jurados Electorales Especiales.

¿Pero esto incluye también a los más altos funcionarios?

Sin perjuicio de eso, la más grave de todas las manifestaciones del fraude electoral, que destruyen la eficacia de este proceso electoral, está a nivel del presidente de la República que ha incurrido en fraude electoral; de la primera ministra, que ha incurrido en fraude electoral, y de los tres magistrados miembros de este Jurado Nacional de Elecciones (JNE), que son su presidente, Salas Arenas, y los otros dos miembros, Rodríguez Vélez y Sanjinez Salazar. Ellos, esos cinco altos funcionarios del Estado, han incurrido en fraude electoral.

Yo defino e incorporo en mi denuncia penal, ingresada a la Fiscalía de la Nación, la definición jurídica del concepto de fraude, que no se puede eludir, porque está implicada con la comisión de delitos. Quien comete un delito para alterar la voluntad popular, en la modalidad de alteración de los resultados del proceso electoral, incurre en fraude electoral, y en eso han incurrido el presidente de la República, la primera ministra y los tres miembros del Jurado Nacional de Elecciones que he hecho referencia.

Así la denuncia es que el fraude fue en diferentes niveles.

Entonces, no es que el fraude electoral existe solo a nivel de las mesas, no seamos ingenuos, y no seamos tímidos. Esto parece como la frase tradicional: ‘Por favor, no hables del diablo, que estamos en la iglesia’. No, señor, sí hay que hablar del diablo, y hay que hablar del diablo porque están robándonos el proceso electoral, robándonos el país, y eso no lo podemos permitir. Como ciudadanos debemos ser ejemplo, modelo, no solo ante el Perú, sino ante Chile, ante Colombia, ante Brasil, ante Argentina. Los peruanos no nos dejamos robar las elecciones, y no nos dejamos robar el país.

En consecuencia, lo que yo he comprobado, sobre la base de un acopio detallado y minucioso de toda la prueba, es decir, sustentando los fundamentos de hecho, y articulándolos con los preceptos constitucionales, los preceptos contenidos en el Código Penal, en el Código Procesal Penal, en la Ley General de Elecciones, en la Ley Orgánica del JNE, en el Código Civil y en la Ley de Procedimientos Administrativos, lo que yo he hecho es demostrar la existencia de todos estos delitos y de todas estas violaciones constitucionales.

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