Mentiras y vacíos de la reforma agraria
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Por César Rojas

No pasaron ni 24 horas del anuncio de una “segunda reforma agraria” de Pedro Castillo, cuando campesinos, empresarios, políticos y hasta él mismo, desmintieron varias de sus proclamas del domingo.

“En ese pedazo de terrenos sudábamos. Nosotros arrastrábamos la lampa, ayudábamos a la yunta, y cuando cosechábamos parte de esa cosecha le llevábamos al terrateniente”, recordaba en Cusco el Presidente el domingo.
Si bien hablaba con voz quebrada, como reviviendo momentos de sufrimiento y explotación, un simple cruce de información demostró que mentía. Él nació el 19 de octubre de 1969, y los terratenientes ya habían sido expropiados el 24 de junio de ese año por la dictadura de Juan Velasco.

“Yo vi a mi padre, a mis hermanos, a Mercedes, desde niño que nos llevaba a la chacra. Vi a mi padre que me enseñaba a usar la lampa, el yugo, el pico; vi a mi padre, cómo parte de ese cultivo, de ese esfuerzo no llegaba todo a la olla, no llegaba todo al bolsillo. El sudor de él y de nosotros, parte de eso servía para pagar al hacendado”, decía, insistiendo en haber sido testigo de hechos sucedidos antes de que existiera.

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