Reporte del BCRP entre la pobreza y subdesarrollo: estos son los cuatro jinetes del apocalipsis peruano que asfixiaron la inversión privada

Humala, Vizcarra, Castillo y Boluarte, unidos por el mismo chip de ser enemigos -abiertos o encubiertos- del capitalismo, según Romero Caro.


El último reporte del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) de mayo de 2024, en cuanto a expectativas de crecimiento para este año, señala que “mantuvieron su expectativa de crecimiento del PBI para 2024 en un rango entre 2,5 y 2,7 por ciento. Para 2025 y 2026, se espera que esta variable se sitúe entre 2,7 y 3,0 por ciento”.

Sin cifras muy magras por lo que el interrogante que nos hacemos los peruanos, que seguimos de cerca la crisis, es sobre su origen empíricamente demostrable, como lo prueba el economista Manuel Romero Caro, para quien no hay sociedad que salga del atraso y la pobreza si no es con la inversión privada.

Y es contra este tipo de inversión, que abarca el 80% del capital que se mueve en el país, contra la que han venido gobernando desde los años de Ollanta Humala (2011-2016) y los posteriores, sea Martín Vizcarra, Pedro Castillo Terrones o Dina Boluarte.

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¿Cuándo es que el Perú toma esta senda antiinversión privada? Para Romero Caro es “a partir del 2014 cuando dejamos de crecer dinámicamente y la tasa de reducción de la pobreza fue de solo 1.2%”.

“Y ese mismo año se firmaron los contratos para los elefantes blancos del Gasoducto Sur Peruano y la Nueva Refinería de Talara. Y en ese gobierno del Partido Nacionalista “se inició el bloqueo de los proyectos mineros aunque hubieran cumplido con todos los requisitos legales, y el primer caso fue el de Conga (Cajamarca)”, recuerda.

Talara una vez más

El experto insiste en que fue durante esa administración “que se inició la profundización de la crisis de Petroperú, ya que se inició la construcción de la principal causa de su crisis actual: la Nueva Refinería de Talara”.

Es así que “en el 2010 Petroperú registraba utilidades de poco menos de S/300 millones, y en el 2011 de 532 millones. Al final del gobierno de Humala las utilidades cayeron a 137.5 millones y los pasivos se dispararon a 10,284 millones de soles, esto por el inicio de la Nueva Refinría de Talara”, reitera.

Lo demás es historia conocida. Y es que “para el primer trimestre del 2024 Petroperú ya tenía pérdidas por 684 millones; ingresos por 3,512 millones, ¡pero un costo de ventas de 3,605 millones!”

Lo que sucede actualmente nos transporta al 2015, en las postrimerías del gobierno humalista, cuando se calculaba un crecimiento de apenas 2,5% del PBI, tal como ahora lo pronostica el Banco Central.

Las señales estatistas de esos años de la dupla Humala-Nadine Heredia, como contra Repsol, frenaron obviamente la inversión privada.

Años en que, como lo subrayaba el Instituto Peruano de Economía, con Roberto Abusada aún vivo, la concepción de desarrollo del gobierno era ningunear el crecimiento y enfatizar la asistencia social, tratando de trazar un futuro en base a Qali Warma, Cuna Más, Beca 18 y Juntos, no obstante que en años anteriores ya se había demostrado que crecer al 6% sí disminuía la pobreza, pero no cuando se crece a 2,5%. Es más, una sociedad no crece con algaradas ni quemando llantas en todo el país.

Romero Caro, por su parte, recuerda “las narrativas de la izquierda no solo bloquearon inversiones mineras (empezando por Conga durante Humala) sino otros proyectos y se infiltraron en el sector público burocratizándolo con sobrerregulaciones y diversas trabas”.

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