Senadora colombiana: «Si Dina Boluarte adelanta elecciones, terminará presa»

Si no se logra que el JNE esté conformado por personas con credibilidad, va a pasar lo que sucedió en los comicios pasados, apunta María Fernanda Cabal.


La senadora colombiana María Fernanda Cabal Molina sostuvo, en entrevista con EXPRESO, que tanto el Perú como su país han permitido que la izquierda gane espacios en sectores como la educación pública, lo que ha puesto en peligro la formación de nuestros niños. Además, alerta que si la presidenta Dina Boluarte cede a las presiones que pretenden llevarla a elecciones adelantadas, puede terminar en prisión.

Usted señaló que sería peligroso adelantar las elecciones en el Perú con estas mismas autoridades electorales. ¿Por qué?

Mientras no haya transparencia en el sistema electoral, se puede repetir lo que ocurrió hacia la tarde-noche en las elecciones de Keiko Fujimori y Pedro Castillo, donde la tendencia empezó a modificarse. Y esa forma extraña sucede cuando hay una manipulación en los resultados electorales.

Adicionalmente, ustedes tienen un Jurado Nacional de Elecciones que terminó avalando un fraude que fue demostrado en actas de mesa, porque yo le hice el seguimiento a las elecciones de Perú. Si no se logra que este tribunal esté conformado por personas que les den absoluta credibilidad a las elecciones, va a pasar lo mismo que pasó en las elecciones pasadas.

Si Dina Boluarte no se deja llevar por las presiones indebidas de que tiene que adelantar elecciones, porque esa fue la trampa en la que cayó Jeanine Áñez (expresidenta de Bolivia), ella puede restablecer el orden en el Perú. Pero, si lo hace anticipadamente, estos bandidos no dejan el Perú y Boluarte terminará presa.

Entonces, ¿si es que se adelantan las elecciones con este mismo jurado, Boluarte corre el riesgo de terminar presa como Áñez?

Claro. Si Dina Boluarte se mantiene cobijada con la institucionalidad, no se deja presionar y logra la transparencia electoral, el Perú se salva. De lo contrario, le va a pasar lo mismo que a Bolivia, y regresará Castillo porque lo sacarán de la cárcel como si fuera una víctima y meterán presos a todos aquellos que restablecieron la institucionalidad.

Es inviable, además, llevar a cabo elecciones en un contexto de manifestaciones violentas. En Puno hemos visto actos terroristas.

En Puno, por ejemplo, no podrían habilitar mesas electorales, lo que termina viciando parcialmente la legitimidad del sistema. No vale la pena, lo que hay que hacer ahora es aplicar la resistencia, esa palabrita que tanto les gusta a los socialistas. Nos toca resistir los embates del socialismo.

¿Usted cree que ha tomado una buena decisión el Gobierno de Boluarte de retirar al embajador peruano de su país, Colombia, ante la insostenible injerencia de Gustavo Petro?

Por supuesto, porque uno no puede ser tolerante frente a la grosería. Uno no puede ser tolerante frente a países que aplauden a genocidas como Nicolás Maduro.

Quizás el principal problema de los países latinoamericanos es el de la inseguridad ciudadana, lo que bien ha sabido resolver el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, con simple sentido común.

El sentido común es atrapado y atacado por el relativismo moral de los progresistas, que cuentan con medios de comunicación y algunas veces con jueces.

Se critica a Bukele por supuestamente ir en contra de los derechos humanos de criminales, quienes, sin embargo, no tienen ninguna compasión con la población.

Petro quiere darles libertad a bandidos que secuestraban a personas en las calles, las amarraban a los postes y las quemaban. En sus discursos, Petro ha dicho que hay que cambiar conductas hoy criminales para volverlas no delictivas y así no habría hacinamiento en las cárceles.
Bukele está ejerciendo la autoridad, poniendo límites al terror, y en Colombia Petro está buscando modificar el código penal para que el delito no sea delito.

¿Por qué nuestros países han elegido a tipos como Petro o Castillo? ¿En qué hemos fallado?

Hemos fallado en la comunicación. Hemos fallado en los espacios que le dejamos a la izquierda, que atrapó la educación pública, dando una pésima educación a los hijos de las familias más pobres que no tienen opción de mandar a sus hijos a la educación privada. Creímos que era suficiente con generar prosperidad y resulta que la mente humana es muy susceptible a la información.

No quería terminar esta conversación sin mencionarle a su vicepresidenta, Francia Márquez, que ha tenido el desparpajo de afirmar que Colombia ha tenido una dictadura, para no criticar las dictaduras de Venezuela, Cuba o Nicaragua.

La señora Francis Márquez es un alfil de la extrema izquierda, muy pronto se quitó su máscara igualitaria, es una persona terriblemente ambiciosa y sin límites morales. Ella usa un helicóptero que vale 8,000 dólares la hora para ir a una residencia a 15 minutos de la ciudad de Cali, por excusas que tiene ella de seguridad. Al usar recursos públicos que no son para esta destinación, ella está cometiendo un delito.

Y es patética su defensa de que la atacan por ser negra.

Es una forma de victimizarse bastante ridícula.

(Por Aarón Salomón)

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