Ya se viene el contra-referéndum
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POR PLINIO ESQUINARILA

-¿Cuáles son las razones que lo han llevado a plantear un referéndum alternativo al de Perú Libre?

Hay dos razones: políticas y jurídicas. En lo político, como la misma Constitución tiene mecanismos para lograr su propia reforma, que trata de ser violentada por la izquierda, es válido entonces que los demócratas nos movilicemos en sentido contrario, es decir para conseguir el respaldo popular, a fin de que en la Constitución se excluya expresamente toda posibilidad de hacer una Asamblea Constituyente.

En cuanto a las razones jurídicas, el artículo 206 establece los procedimientos para una modificación parcial o total de la carta política. Y que si bien de ellos se puede concluir que no se especifica la asamblea constituyente, tampoco se le prohíbe expresamente. Esta ambigüedad del texto constitucional le permite a Perú Libre actuar hoy día, aunque ha habido más de 12 intentos de convocar a una asamblea constituyente desde el año 2018. Hubo 12 grupos que han comprado planillones en la ONPE para esta modificación. Creemos que es indispensable que el texto constitucional se modifique para que quede claro que la constituyente no es un vehículo admitido en el Perú para reformas constitucionales.

-Hay gente que plantea que no sería constitucional la salida suya del referéndum alternativo.

No. Es perfectamente constitucional porque lo que se propone es levantar firmas para que el Congreso tome la decisión. Naturalmente, la Ley 26300 que regula el referéndum, concordado con el artículo 206 de la Constitución, establece que es el Congreso el que debe autorizar un referéndum.

La posibilidad de hacer un referéndum directo, como pretende la izquierda, es inconstitucional. Lo que estamos proponiendo es canalizar la gran movilización provocada por la indignación popular, a consecuencia de los últimos eventos electorales, para que se exprese democráticamente en un levantamiento de firmas a presentarse en el Congreso de la República, como corresponde, a fin de que este poder del Estado, con amplio respaldo popular, convoque a un referéndum, para cerrar toda posibilidad de asambleas constituyentes.

Por supuesto, es potestad constitucional del Congreso que podría no estar de acuerdo y rechazar la propuesta, pero creemos que si tiene un amplio respaldo popular, y si se lograra conseguir el 10% del padrón electoral o dos o más millones de firmas, naturalmente el Congreso se va a ver muy fortalecido y en su interior aquellos grupos que no creen en ninguna constituyente. Con este mecanismo pueden mellar la iniciativa de la izquierda que pretende ir directamente a esa situación.

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