Alejandro Vélez Arana: “Falta una Ley de Bienestar Psicológico”

Decano del Colegio de Psicólogos de la Región Lima pide al Gobierno reunirse con el gremio para mejorar la Ley de Salud Mental y elaborar un marco general para la prevención.

Alejandro Vélez Arana: “Falta una Ley de Bienestar Psicológico”
Foto: Luis Borja (Expreso).
  • Fecha Lunes 3 de Febrero del 2020
  • Fecha 4:04 am

Por: Juan Carlos Ángeles.

El gobierno ha prometido atender la salud mental de los peruanos. ¿Qué posición tiene el colegio frente a las medidas del Ejecutivo?
En general, la idea es buena. Sin embargo, para afinarlo se necesita que nos llamen. Con la Ley de la Salud Mental nos han dejado de lado, pero para un cambio real se necesita un trabajo en conjunto. Los centros comunitarios de salud mental, que contempla la norma, me parecen una buena medida porque va directamente a lo profesional, pero se necesitan más especialistas.

-¿Por qué dice que los han dejado de lado?
Según la nueva Ley de Salud Mental, que aún no tiene reglamento, los aptos para dar un certificado u opinión sobre esta materia son los psiquiatras, que en su defecto son médicos. Casi siempre los abanderados son ellos, pero se reconocían a los psicólogos también. Lo que se debe hacer es una Ley de Bienestar Psicológico, que es más amplio y completo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que salud mental abarca todo. Pero el gobierno lo toma por el campo de la enfermedad. Como gremio, propondremos una ley mucha más amplia, porque para que una persona presente cambios, es un proceso, no es de la noche a la mañana.

-¿Quiere decir que falta prevención?
Sí. La idea es prevenir. Desafortunadamente, en todas las áreas de la salud, te preguntan qué te duele o de qué sufres. Entonces, el enfoque se tiene que llevar a la prevención, no se debe esperar que alguien esté mal para comenzar una atención. Para eso se necesita una hoja de ruta, una ley marco o un acuerdo político para poder seguir un cambio. Así se evitaría los casos de acoso escolar, la violencia familiar e incluso los feminicidios.

-¿Qué puntos debería tener una Ley de Bienestar Psicológico?
Primero sería revisar el reglamento de la Ley antiacoso escolar, que está bien para los psicólogos porque tenemos la hegemonía, y el Estado afortunadamente no nos dio el espaldarazo en el reglamento, algo que no pasa en la salud mental.

-¿Existe la cantidad de profesionales suficiente para aplicar un gran programa?
Yo creo que eso puede ser un gran pretexto porque también faltan psiquiatras. Si pudiera haber un déficit, no es motivo para que no se haga. Se puede fortalecer o focalizar el trabajo en un área específica y tener resultados. Lo importante es comenzar. No nos daremos abasto si piden un psicólogo por colegio, porque hay una cantidad mayor de alumnos.

-¿Cómo evalúa el trabajo del Ejecutivo?
A diferencia de otros gobiernos, este tema se está dando. Sólo falta ajustar el timón del barco. Por lo menos, consideran el tema y queda afinar más y dar el reconocimiento que se merecen a los psicólogos. Hay muchos feminicidios, casos de acoso escolar, y demás hechos que se puede prevenir. No basta ver el problema para atacarlo, se tiene que ir antes.

-¿De qué manera nos damos cuenta de que un niño es víctima de acoso escolar?
La actitud del menor cambia. El problema es que los papás no se relacionan tanto con sus hijos, ya que trabajan y los dejan en la guardería o con un tercero. Al final, no hay una presencia continua. Los docentes también pueden notar el sufrimiento de los agraviados porque conocen sus actitudes diarias. Si bien es cierto, la cantidad de psicólogos no es suficiente, se puede contrarrestar y se puede hacer una prueba con resultados en puntos focalizados.

-¿Cómo identificar a un agresor dentro de una relación, con el fin de evitar feminicidios?
Si la pareja se habla con insultos, pelea mucho, hay componentes de celos y llevan a discusiones mayores, deben acudir a un profesional. No necesariamente se agreden, pero con un lenguaje muy alto o agresivo, es el indicador que se puede desbordar en cualquier momento. Hay algo importante que se debe decir, cuando hay amor, no hay peleas fuertes, puede haber discusiones, pero no agresiones. Lo que sucede en el proceso de agresión es que hay dependencia y confunden el concepto del amor. Algunas personas han aprendido un sentido distorsionado del amor.

Hay confusión en la población por la labor entre los psicólogos y psiquiatras. ¿En qué se diferencian?
El psiquiatra está más enfocado en las enfermedades psiquiátricas, cuando las personas no actúan entre sus parámetros y le recetan fármacos. El psicólogo es el capacitado para ver a las personas antes que tengan un problema más grave. Nosotros estamos más preparados para atender a los ciudadanos.

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