Álex Segura: “Fue lucha contra el terrorismo, no conflicto interno”

El sábado 20 de julio presentó “Memorias de un comando” en la Feria Internacional del Libro de Lima.

Acaba de publicar “Memorias de un comando”, ¿cuál es su objetivo con este libro?

Transmitir mis experiencias de soldado, que las nuevas generaciones entiendan cómo se combatió por la paz que ahora tenemos. No es por mí, sino lo que hicieron muchísimos. Perdieron sus vidas, familias… Peleamos para que ahora puedan vivir con sus hijos tranquilos, sin coches bomba, apagones y asesinatos.

Ahora se habla mucho de la prisión preventiva, pero pocos recuerdan que los comandos Chavín de Huántar tuvieron orden de captura…

Creo que solo el general Augusto Jaime Patiño fue encarcelado, pero los demás dijimos: “Acá no nos agarran a ninguno, de ninguna manera, permitir algo así cuando nosotros hemos salvado vidas y combatido con todas las reglas”. Estuvimos en la clandestinidad durante varios meses.

Pero finalmente se supo la verdad y se les declaró Héroes de la Democracia…

Cuando el caso estaba sobreseído, saltan las ONG IDL y Aprodeh, se van a Costa Rica y allí el Estado debió responder que no nos íbamos a allanar, pero por suerte luego tuvimos a Ántero Flores-Aráoz, a Delia Muñoz, a Gustavo Adrianzén, y en 2015 la Corte Interamericana dice que los comandos no son culpables y se investigue a los demás.

La teoría de los gallinazos…

Era absolutamente falsa, como se comprobó en la investigación posterior. Creo que era algo que se le ocurrió al exministro Loret de Mola.

¿Qué opinas de que ahora haya sectores políticos y académicos que denominen a esa época como conflicto armado interno, guerra interna o violencia política, en vez de lucha contra el terrorismo?

Un conflicto armado interno implica dos bandos plenamente identificados e identificables, con uniformes, pero Sendero nunca lo hizo. Al principio el MRTA lo hizo pero luego aplicó tácticas de Sendero, luego el secuestro. Era un enemigo invisible.

Quienes defienden la tesis de conflicto armado interno dicen que así se contemplan crímenes y excesos de las Fuerzas Armadas y de la Policía…

Habrá habido excesos criminales pero hay que individualizarlos, no imputar a toda la institución por algunos. No se puede decir que las FF.AA. tuvieron estrategia de excesos, porque hubo infinidad de enfrentamientos, miles de operativos, y la abrumadora mayoría fue sin excesos. En esa época te emboscaban, te lanzaban una bomba y mataban media patrulla. Eso no cumplía los criterios de conflicto interno. Lo que se vivió fue terrorismo.

Has peleado en el Cenepa y contra el terrorismo. ¿Contra el narcotráfico también?

Claro, contra Sendero en el Huallaga, porque siempre ha estado aliado con el narcotráfico. Estaba en la Compañía Especial de Comandos 115, y ejecutábamos operaciones de Inteligencia. Nos tendieron una trampa en una discoteca. Una chica me insistía en jalarme a su mesa, pero me negué, y me amenazó porque me habían identificado. Aproveché una oportunidad y salimos, porque no sabías dónde estaban sus otros cómplices.

LA PORTADA DE LA INFAMIA

¿Cómo reaccionaron cuando en la prensa se publicó que estaban excavando un túnel a la residencia japonesa?

Fue el diario La República, con su portada “El túnel sí existe”. Yo dije: “esto es traición a la Patria”, pero a la larga eso nos favoreció. La reacción del MRTA fue poner a todos los rehenes en el segundo piso, donde se les rescató a todos con vida.

¿Has hablado con alguien que estuvo en esa época?

Hace unos años, con unos periodistas de allí. Ya no se mostraban con la misma línea de 1997, pero yo les dije: “Ustedes publicaron eso”. Incluso tenían la portada en sus archivos.

CÉSAR ROJAS

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