Alfonso Serrano Maillo: “Endurecer penas  no aumenta el efecto preventivo”
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-Las cifras sobre asesinatos, violaciones y violencia en general en la región son altas. ¿Está avanzando la criminalidad en países de América Latina?

En Latinoamérica existen tasas de criminalidad que son relativamente elevadas. Estas responden, al menos en parte, a determinados elementos demográficos que claramente están relacionados con la criminalidad y la violencia. El delito es un fenómeno urbano y en América Latina hay ciudades muy grandes, en comparación con Europa que tiene algunas ciudades grandes pero muchas pequeñas. En segundo lugar, América Latina es un continente donde hay una presencia relativamente elevada de jóvenes y el delito, y en esto existen muchas pruebas, es un fenómeno que llevan a cabo los jóvenes. También pueden evocarse otros mecanismos como las desigualdades sociales.

-¿Cree que una democracia débil contribuye a una mayor criminalización?

Existen pruebas de que en las democracias tiende a haber más criminalidad que en regímenes tiránicos, ese es el precio que a menudo tiene que pagar la democracia. Existen numerosos autores que creen que a nivel macro la confianza que se deposita en las instituciones desempeña un rol decisivo a la hora de explicar esas tasas de criminalidad; es decir, en aquellas sociedades en las cuales, en general, hay una menor confianza en esas instituciones –que incluyen a la familia, el Estado y el propio sistema de administración de justicia– se genera mayor criminalidad.

El problema es de orden temporal, el hecho de que exista una mayor tasa de criminalidad puede conducir a que la gente tenga una menor confianza en el sistema de administración de justicia, la familia, el Estado, etc. Esto realmente es complejo, pues está entremezclado con otros cursos causales relacionados con, por ejemplo, periodos de crisis económicas.

-¿El aumento de penas ayuda a combatir la criminalidad?

Es importante distinguir dos cuestiones; en primer lugar está el hecho de si la existencia de penas hace que muchas personas se abstengan de cometer hechos delictivos, en ese sentido las penas sí tienden a ser preventivas.

Una segunda cuestión es si una agravación de las penas tiene un aumento en el efecto preventivo que tienen las penas a nivel general y especial. Sobre esto, que es muy difícil de estudiar, las pruebas tienden a señalar que el hecho de que se tengan sanciones más o menos graves o el que se aumenten las penas no aumenta el efecto preventivo. Sobre el caso particular de la pena de muerte, se trata de una de las sanciones más costosas que existen, implica una serie de actuaciones del sistema de administración de justicia, y toda la evidencia empírica apunta a que carece de efectos preventivos.

-En aquellas sociedades en las que las instituciones tienen un nivel muy alto de desaprobación y son consideradas corruptas, ¿qué tan preventiva es una pena?

Este efecto disuasorio o preventivo de las penas no actúa igual en todo el mundo, interacciona con otras variables, es lo que se conoce como interacciones. Pudiera ser que hubiera una interacción en la que la disuasión dependiera del grado de confianza que tuviera el individuo, pero no conozco ninguna investigación empírica que pueda corroborarlo. Lo que sí es indudable, y hay pruebas para creerlo, es que este efecto disuasorio está mediado por la existencia de otras variables.

LAS VIEJAS TRADICIONES SE PIERDEN

-El Perú tiene un ratio de victimización potencial entre el 85 % y 90 %. ¿Es una cifra muy alta en un Estado civilizado?

Es un fenómeno de las sociedades contemporáneas que se caracterizan por la sensación de inseguridad. Hay un término que utiliza Ulrich Beck, que es “la sociedad del riesgo”, que hay muchos autores que lo interpretan en el sentido de que en nuestras sociedades las viejas tradiciones, las viejas instituciones a las que estábamos anclados, se van perdiendo.

VICTORIA MANRIQUE

(Foto: Luis Borja)