Héctor Vargas Haya: “El partido aprista ya no existe”
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A fines del siglo XX se alejó del Apra. ¿Cuáles fueron sus motivos?

Por una reacción contra el primer gobierno de Alan García. Después del desastroso gobierno, en 1990 me inscribieron para presidir la lista electoral de Lima provincias, la cual era una victoria asegurada, pero renuncié. Me tomaron como un loco, pero no podía pedir votos después de esa gestión fracasada. Fue por una cuestión de principios. Permanecí en el partido unos años más, donde presidí una comisión interna para investigar a las personas involucradas en el mandato de García.

–¿Cómo reaccionó el expresidente al saber que lo iba a investigar?

Tenía la consigna de que me hicieran la vida imposible, en la militancia. La comisión tenía como objetivo indagar a todos los implicados del terrible gobierno García, en los bienes, rentas y posición económica. Esto fue el motivo por el cual se enfrentaron a mí. Llegaron al extremo de expulsarme del local de Alfonso Ugarte (Casa del Pueblo). Los que trabajaron conmigo se convirtieron en mis verdugos.

–El fiscal José Domingo Pérez dijo que el Apra tendría una ‘Fuerza de Choque’. ¿Es cierto?

Había una ‘Fuerza de Choque’ contra mí. En la puerta del local, algunas personas impedían mi ingreso, me amenazaban con ejercer violencia si estaba ahí. Era parte del Comité Ejecutivo del Apra, ni así podía entrar. Después de la muerte de Haya de la Torre, la agrupación dejó su mística, para transformarse en un mercado.

–¿Qué opinión tiene del partido?

El Apra y su esencia ya no existen, solo queda un grupo de aficionados que hablan en el Congreso para hacer la idea que todavía están presentes. En mi época, la Célula Parlamentaria Aprista estaba integrada por 40 personas, en sus peores momentos; en otros, era la primera fuerza.

–¿Haya de la Torre le hablaba de García?

Gracias por la pregunta porque me permite decir que Haya nunca se ocupó de García. No sé de dónde han inventado que Haya era su mentor. Él era enemigo de dar preferencias a ciertos militantes. Los opositores inventaron esa leyenda con el objetivo de manchar la imagen de Víctor Raúl porque sabían que Alan iba a fracasar. Lo lograron.

–¿Cómo era el exmandatario para que manche la imagen de Haya?

Después de la muerte de Víctor Raúl, García tenía la intención de suplantarlo y sustituirlo. Recuerdo que estaba en la Comisión Política del Apra y un día García propuso cambiar el nombre de la organización a Social Democracia Peruana. Alan era un hombre con delirio de grandeza y, en algunos momentos, de persecución. Sí tomaba litio, no era una persona 100 % normal. Tenía un desbalance psicológico, según algunos médicos.

NO ES HEROICO, NI UNA DEBILIDAD

–¿Imaginó que el expresidente iba a suicidarse?

En lo personal, no me llama la atención lo que ha sucedido porque él tenía algunos impromptus [pieza de improvisación]. El suicidio no es heroico, ni una debilidad, ni nada. A ningún ser humano le gusta esa decisión. Recuerdo al literato colombiano José Vargas Vila, quien hizo una reflexión sobre el suicidio, ya que algunos sostienen que es una cobardía y otros que es un acto heroico. Vargas Vila dijo lo siguiente: «el suicidio, cuando la vida es un dolor, es un derecho. Sin embargo, cuando la vida es una infamia, es un deber”.

¿La vida de García fue un dolor o una infamia? Es una actitud que llega al humano cuando está en situaciones extremas.

PERFIL POLÍTICO
Fue diputado de la República del Perú por Loreto (1963 – 1968), diputado constituyente (1978 – 1980), diputado por Lima (1980 – 1985), diputado por Lima Provincias (1985 – 1990), y presidente de la Cámara de Diputados (1988 – 1989).

PUBLICACIONES
Entre sus publicaciones más conocidas está Contrabando (1970), El calvario de un libro (1975), Amazonía: realidad o mito (1977), Perú: un país mutilado (1998), Anecdotario político (1999), entre

JUAN C. ÁNGELES MORENO