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Entrevista

Espinar: Buscan golpear corazón de la economía

Alberto Farfán, especialista en manejo de conflictos sociales, advierte que protestas no son hechos aislados, sino parte de una estrategia contra el país y señala que grupos radicales intentan capitalizar el dolor de pobladores ante la cuarentena.

Espinar: Buscan golpear corazón de la economía
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Por: Ítalo Oberto-Besso

¿Cuál es el reclamo que desató la violencia en Espinar?
Al detenerse la producción minera, debido a la cuarentena, se paralizaron otras actividades productivas y se afectaron los ingresos de las comunidades, y no se les ha ocurrido mejor idea de convocar a una reunión por zoom, a la que bloquearon el acceso virtual a la empresa, y tomaron la decisión unilateral de que debía repartirse mil soles a cada familia de Espinar.
Para empezar, la proyección de utilidades del año pasado era estimada en US$ 10 millones. Con este bono se excedía el monto. Lo que no es viable, en mi opinión, es que si destinas el monto para obras sostenibles, la empresa no podría gastar todo en una sola operación.
Lo que busca la empresa es garantizar la continuidad de la operación y ha hecho una contraoferta que tiene que ver con entrega de alimentos, canastas, asistencia médica. Eso es lo que ha generado el paro.

-Pero el reclamo va más allá de los mil soles.
Ha aparecido una lista de reclamos, donde lo más importante son los mil soles. Lo que considero es que si hay cien mil y pico de trabajadores en planilla y 5 mil trabajadores indirectos, entonces tienes la mitad de la población vinculada en la mina. Cuando ha parado, todos se han visto afectados, pero no es que hayan quedado en el aire, pero sí han quedado vulnerables, en mi opinión, conviene focalizar la ayuda en las personas que puedan considerarse vulnerables. Hay que evitar que los radicales llenen ese vacío que estamos viviendo ahora –el miércoles se han metido a la planta, han quemado camiones y están haciendo daño al proceso productivo-; mi propuesta sería que focalicen este apoyo tras identificar a los vulnerables. Así se destraba todo.

-Menciona a radicales, ¿hay infiltrados en Espinar?
La minería es el 60% de las exportaciones peruanas; de ese 60%, el 50% es cobre; estamos hablando del corazón del Perú. Las minas del ‘Corredor del Sur’ son el corazón más grande que tiene el Perú. Si revisas las proyecciones de precio del cobre estamos en el mejor momento, si los tonelajes de embarques se multiplican por los precios -que se fijan al momento del despacho-. Cómo es posible que hoy, en el mejor momento del precio del cobre y el oro, en el mejor momento de los precios internacionales, tenemos que dispararnos a los pies e ir contra nuestras propias utilidades. Estos bloqueos, aparte de que la planta está parada, van a generar roturas en el programa de embarque. Los radicales, más entendidos que yo, saben muy bien que la única forma de golpear la economía es bloquear.

-¿Son grupos que buscan imponer la violencia?
Absolutamente. Este es un tema que va más allá de un reclamo social. No veo a un hombre de Espinar quemando un camión. No me imagino a un poblador, que vive de esa mina, dinamitando o quemando algo. Hay radicales que buscan capitalizar el dolor de estos momentos y de desesperación de la cuarentena y las masas pierden el control y ahí entra el veneno. No es un hecho aislado. Un azuzador que quema un camión o incendia una planta no protesta por mil soles; esto es al margen de la política, de un cálculo electoral. El radicalismo que vimos el año pasado cuando quisieron tumbarse el despacho de Matarani, tiene el mismo tinte, incluso intentaron descarrilar el tren.

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