Javier González-Olaechea: “Gobierno debe intervenir a acaparadores”
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Dr. González-Olaechea, sabemos que trabajó en situaciones de crisis en otros países, ¿cómo aprecia la gestión peruana de la actual pandemia?

Eso fue hace más de 15 años, tengo muy presente a Haití. Aquí se reaccionó algo tarde y las medidas adoptadas d nos demuestran que el gradualismo y el tratamiento de una crisis no pueden ser sectoriales. Es claro que no estábamos preparados y ello nos obliga a actuar con más rapidez y sacar todos los días conclusiones integrales, al final hacer un balance de lecciones aprendidas y emprender reformas.

-Denos ejemplos por favor…

Yo he sostenido, ante el aumento de la delincuencia, la teoría del mando único, centralizado y que las operaciones descentralizadas sean especializadas, muy profesionales y ad-hoc. La realidad política y social siempre se impone. Cuando los chinos hablan de crisis también significa oportunidad. Hoy se ejercita el comando único y centralizado ante la emergencia. Le ofrezco dos ejemplos. Ante el desborde del delito y la delincuencia, el Perú debe fusionar sectores y crear el ministerio de la Seguridad Nacional, el Minsena, y crear los cuerpos especializados acordes al mapa del delito, transnacional y nacional y sumarle la gestión de las amenazas externas como la actual pandemia, en este caso en apoyo a una agencia nacional de crisis que abarque pandemias y desastres naturales.

-¿Más burocracia?

No, gestión inteligente con los recursos disponibles, hay que reorientarlos. Hay que crear la Anacri, la Autoridad Nacional de Crisis y dotarla de autoridad, funciones y recursos, tomando como base el Comité ad-hoc creado en la PCM y la secretaría técnica en funciones. Es un buen principio. Se puede transferir funcionarios de otros sectores progresivamente a la Anacri. Debemos aprovechar la crisis como oportunidad y tener órganos fuertes y funcionales y no ser reactivos.

-En un tuit suyo hemos visto que habla de oportunidades, ¿a qué se refiere?

Le respondo con respecto a las oportunidades. Para los chinos, la palabra “crisis” tiene dos significados: ‘crisis’ y ‘oportunidad’. Observamos la enorme dificultad de otorgar rápidamente el bono de 380 soles. No hay padrones confiables ni certeros. En su momento propuse, ante la dispersión y despilfarro administrativo de todos los programas sociales, cambiar el enfoque actual por el de pobre/familia. El pobre extremo o pobre tiene un entorno familiar directo y muchas veces incluyen sobrinos y demás. La data que se está adecuando ante la emergencia debe perfeccionarse a punto tal que permita una profunda reforma desde el ministerio de la Familia que sustituya a otro u otros y allí concentrar, en la misma lógica del pobre y su entorno directo, los programas sociales tan dispersos. Otra vez, crisis y oportunidad.

-En materia de especulación, acaparamiento y eventual desorden o desborde popular, ¿cómo observa lo que sucede?

Comencemos por sincerar los precios a la baja. El petróleo en el mundo cuesta desde hace tiempo mucho menos, casi un 50% menos que en el Perú y la gasolina no ha bajado. Es impresentable mantener los precios locales. Deberían de bajar desde ahora para que los costos de todo bajen y ayudar a la recuperación de la economía tan pronto podamos. No esperar.

-¿Qué se puede hacer ante el aumento de ciertos precios?

Tres medidas implementables inmediatamente. Congelamiento de precios por DU de bienes y servicios básicos por 90 días. Intervenir en caso de acaparamiento y denunciar desde el gobierno a las empresas que lo hagan, su reputación está en juego. Es el caso, en su momento, de ciertas aerolíneas y de transporte terrestre.

-Hay mucho énfasis en la preocupación del impacto directo e inmediato en los informales. ¿El sector informal es débil en el Perú?

Es informal, principalmente, desde el mundo del trabajo porque no tienen relación contractual con un empleador y también es precario. Recordemos que también pagan impuestos cuando compran o consumen. El informal se busca la vida, trabaja muchísimo y también nos enseña desde abajo la enorme solidaridad de base comunitaria que tienen siempre frente a una emergencia.

DEUDA LACERANTE

“Hay que reconocer el enorme valor que tienen los informales, al luchar para mejorar sus condiciones de vida y abrirles las puertas de las oportunidades a sus hijos. Todos quieren que la superación y el bienestar sean una realidad de la generación más joven. Los padres se sacrifican muchísimo y entienden perfectamente el valor de la educación y por eso se quejan del nivel de los colegios públicos en general. Es una deuda lacerante”.

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