Iván Rodríguez: “Universidades del país ya no tienen autonomía”
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–Doctor, ¿cree que el auge de la enseñanza en línea puede atentar contra la humanización de la enseñanza presencial?

Nuestra convicción es que la verdadera educación tiene que ser presencial. En el mundo no puede ser desplazada, porque la educación nunca dejará de ser una actividad humana. Por lo tanto, no puede impartirse entre máquinas, sino que tiene que darse entre personas, sin la exclusión de programas virtuales. La educación neurolingüística y presencial es insustituible y debe ser inmortal e irremplazable. La propia palabra pedagogía viene del pedagogo, que en la Grecia Clásica se llamaba a la persona que era el guía, el orientador.

–¿Cómo ve el desempeño de la Sunedu (Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria) dentro de la educación universitaria en el Perú?

Hay diferencia entre la Sunedu y la ANR. La Asamblea Nacional de Rectores era un órgano suprauniversitario conformado por los rectores de las universidades del Perú, privadas y estatales. La Sunedu, sin embargo, es un órgano de otra naturaleza, que tiene como finalidad la fiscalización, la persecución y el castigo, porque siempre obra sobre la base de la sospecha. Por consiguiente, si sospechan que hay irregularidades, entonces ahí caen, hacen una auditoría. Mientras que la ANR era un órgano de coordinación entre las universidades.

–Ya en el marco legal, ¿considera usted que la nueva Ley Universitaria transgrede de alguna forma a la autonomía universitaria?

En la práctica, sí. Ahora no solo sentimos esa transgresión, sino que también la vivimos. Todas las universidades la están viviendo, porque la última palabra ahora no la tiene la universidad, sino la Sunedu. Entonces, ahora nos ha regulado hasta cómo tiene que ser el tamaño de los diplomas de los títulos grados. Y todo sobre la base de presuntas falsificaciones.

–¿La Sunedu es una piedra en el zapato para las universidades en el Perú?

Somos el único país que tiene una superintendencia para la educación superior. Al final hemos aceptado, pero el diseño de la Sunedu está incompleto, porque ahora las universidades estamos desconectadas entre sí y no estamos representadas. Hoy no tenemos representación como universidad ni como institución, no solo en la Sunedu sino dentro de la sociedad y dentro del Estado. Y en el extranjero con mayor razón, porque todos los países tienen una organización a la que llaman Conferencia de Rectores o Consejo de Nacional de Universidades. La Sunedu no debe estar adscrita el Ministerio de Educación, porque eso significa que la universidad está regida por el Poder Ejecutivo. Si la universidad está sometida al Ejecutivo, ya no tiene autonomía.

–¿La educación universitaria debería tener su propio ministerio y no ser parte del Minedu?

Hay varios modelos de educación. El que teníamos antes, que es un modelo válido, que era del que hay en la mayoría de los Estados, con la única diferencia que acá se llamaba Asamblea Nacional de Rectores, mientras que en otros países se llama Conferencia de Rectores o Consejo Nacional de Universidades con facultades deliberativas fundamentalmente. El otro modelo es que las universidades se rijan por un Ministerio de Educación Superior con un ministro de educación superior, como lo tiene Francia, por ejemplo, y por ende, la Conferencia de Rectores.

EL APORTE DE LA UNIVERSIDAD PARA EL PAÍS

–¿Cómo analiza el aporte de la Universidad Ricardo Palma respecto a las necesidades del país?

Entregamos cada año un contingente de jóvenes que se incorporan a la vida laboral activa con una formación en valores acorde a la exigencia de los tiempos. Ahora que se ha impuesto la tecnología electrónica, tenemos laboratorios con modernos equipos de informática, adecuados a las especialidades y hemos trabajado pedagógicamente en sintonía con la época.

ROBERTO SÁNCHEZ REYES