MÉDICO, CIENTÍFICO, POLÍTICO:

Javier Arias Stella: “La política es tolerancia, respeto a las ideas del adversario”

“La primera tarea que Belaunde me encargó fue: ʻtermine, usted, todas las obras que los anteriores gobiernos han comenzadoʼ”.

El primer gabinete de Fernando Belaunde. Todos visten frac. Fue la última vez que usaron este atuendo. Fue prohibido por el mandatario.
  • Fecha Lunes 3 de Junio del 2019
  • Fecha 8:35 am



Imagino que tendrá cientos de recuerdos de Fernando Belaunde. ¿Cómo empezó su relación con él?

Yo fui médico del Hospital Loayza, patólogo. Llegué a ser jefe del laboratorio de Patología por muchos años. En el servicio de Ginecología trabajaba el doctor Carlos Muñoz, quien era pariente de Belaunde. Fue él quien me invitó a su departamento donde se reunía un grupo de destacados profesionales para conversar de política. Esto fue antes de la campaña a su primer gobierno.

-Es la etapa auroral del joven arquitecto que encandila a los jóvenes.

En esa etapa lo conocí. Un día acepté la invitación del Dr. Muñoz y fui a su casa a una de las reuniones del domingo. Allí lo conocí. Conversé con él, por supuesto me encantó, se generó una mutua simpatía.

-¿Antes había hecho política?

No. Yo era médico investigador. Cuando regresé de Estados Unidos iba a los mítines a escuchar a los candidatos y cuando escuché a Belaunde me gustó su sistema de enfocar el país. Le comenté esto al doctor Carlos Muñoz y él me insistió en que lo conociera. Así nos hicimos amigos.

-Cuando llega a ser ministro, ¿recuerda qué instrucciones le dio el presidente Belaunde?

La primera tarea que me encargó Belaunde fue: “Termine, usted, todas las obras que los anteriores gobiernos han comenzado”. Y mi primera labor fue terminar los planes hospitalarios que había iniciado mi antecesor. Mi primera labor intrínseca fue luego inaugurar un servicio médico en Loreto.

-Belaunde era un enamorado de la selva. Él pensaba que el espacio sudamericano debería estar integrado y que los pobladores andinos y costeños debían mirar la selva como un eje de desarrollo.

Uno de los primeros centros hospitalarios itinerantes que hicimos fue en la selva; en Tamshiyacu, Iquitos. Su inauguración fue mi primera labor como ministro de Salud. Yo empecé el Servicio Fluvial del Amazonas.

-¿Qué pasó con usted después del golpe del general Velasco?

Yo había llegado a un puesto alto en el partido y por supuesto me perseguían acá en Lima. Un carro de la policía me vigilaba en la puerta de mi casa todos los días. Eventualmente me tomaron preso. Fue tal la reacción del gremio médico que a los siete días que estuve deportado en Buenos Aires me hicieron regresar.

-¿Es cierto que lo acusaron de conspirar contra el régimen militar?, ¿complotaron ustedes contra el general Velasco?

La policía me vigilaba todos los días. Sabía lo que hacía. Alguien dijo que yo estaba complotando contra el régimen, pero, en realidad, yo estaba viendo como médico a la esposa del doctor Manuel Ulloa, quien era ministro de Belaunde; entonces, como veían que entraba y salía de la casa de Ulloa pensaron que estábamos planeando algo y de repente entraron a mi casa, me tomaron preso y me volvieron a enviar a Argentina. Al final, me fui de Buenos Aires a Venezuela a trabajar en uno de los hospitales más importantes de Caracas.

-Usted estaba trabajando sobre las células cancerígenas en el sistema reproductor femenino. Cuéntenos sus aportes a la medicina.

Yo he descrito una alteración en el endometrio que hoy lleva mi nombre: reacción o Fenómeno Arias Stella y está en todos los libros de medicina. El Fenómeno Arias Stella podría definirse como una reacción de las hormonas en el endometrio que se parece a una transformación degenerativa de cáncer.

-Usted observó que no era cáncer, sino…

Una alteración ligada al tejido coriónico, a la placenta. Yo lo describí cuando estaba en el Hospital Loayza. En 1957 un doctor danés le puso el nombre Fenómeno Arias Stella y desde ahí quedó y ya está sancionado en todos los libros de medicina.

-En el segundo gobierno de Belaunde adquiere otras responsabilidades. Fue canciller. ¿Qué recuerdos tiene de su paso por la Cancillería?

Muy buenos, porque allí hice un buen equipo y me logré compenetrar con su filosofía e hicimos un trabajo magnífico. Recuerdo a Allan Wagner. Fue mi tercer secretario general. Desde entonces, hemos tenido una relación muy estrecha hasta ahora.

-¿Qué futuro le augura a la democracia en esta etapa en que muy pocos creen en política?

Hay un gran desánimo y muchos tienen desconfianza. La tolerancia es lo único que puede resolver y permitir que podamos entendernos cuando tenemos discrepancias en política.

-El Ejecutivo se ha enfrentado nuevamente con el Legislativo. ¿Qué reflexión le suscita esto?

Yo espero que ese enfrentamiento vaya disminuyendo y finalmente gane la tolerancia, es decir, el respeto a las ideas del adversario y que en las diferencias se busque el acercamiento. Esa es mi esperanza.

-¿Política es principalmente confrontación o acuerdo?

Es tolerancia. Es llegar a acercamientos de acuerdo, manteniendo sus ideas, llegar a puntos de acercamiento que permitan la solución de los problemas graves y dedicarnos a trabajar los problemas de salud, educación.

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