“Los padres son los únicos que tienen derecho de educar a sus hijos”
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-El tema de la ideología de género se discute mucho en nuestro país, pero quienes la defienden afirman que “no existe”. ¿Qué hay detrás de esa afirmación?

La concepción de ideología destituye lo que se está proponiendo. Entonces, pienso que nos lo pretenden dar como una realidad, no como algo pensado que se quiere imponer. Pero la realidad es que usted nació mujer, yo nací varón, y soy varón, y hay filosóficamente un deshacer la unidad de la persona, como si el cuerpo fuera algo ajeno a yo soy varón, todas mis células son masculinas, mi manera de pensar es masculina. En ese sentido, sí es ideología, porque niega la realidad y pretende reinterpretarla a partir de unas nociones preconcebidas. Esas son características de una ideología.

-Cuando se le ha consultado sobre el tema a la ministra de Educación [Marilú Martens], ha dicho que lo que busca implementar en el currículo escolar no es la ideología sino el enfoque de género, que tiene que ver con promover valores de igualdad.

A mí me gusta mucho una frase de Unamuno, cuando uno se queja de que lo tratan mal y entonces le dice: “no te creas más, ni menos, ni igual que ningún otro, que no somos los hombres cantidades”. Cada cual es único e insustituible. A mí me parece que la categoría de igualdad no es buena para definir a la persona, más bien cada persona vale infinitamente, no es ni más ni menos. Y dentro de la unicidad un rasgo muy caracterizador es lo que llamo persona masculina o persona femenina. Lo otro es un enfoque si se quiere, que no responde a la realidad de lo que es la persona humana.

-¿Y las familias con “dos papás” o “dos mamás”? ¿Es un tema que debe promover el Estado a través de la currícula escolar?

El Estado promociona aquello que tiene que ver con el bien común, pero el matrimonio es por naturaleza de un varón y una mujer, es algo que aporta al Estado nuevos ciudadanos y los aporta con una carga de formación, y eso es constitutivo de la familia en cuanto tal. Si eso no existe, no es matrimonio, no es familia. Dos varones pueden amarse mucho, pero no sexuadamente, porque la sexualidad solo es plena cuando es entre un varón y una mujer. Lo que se salga de ahí [la unión entre homosexuales] no tiene el Estado ninguna obligación como tal de aceptarlo y de promoverlo porque no tiene una función respecto al bien común.

-¿Hasta qué punto el Estado puede tener injerencia en cómo educa a nuestros hijos?

En lo mínimo. Los padres puede hasta cierto punto delegar ese derecho a alguien que los apoya, pero sabiendo que el derecho es primariamente de ellos, es un derecho nativo. Porque es mi hijo, y en el fondo, lo que me da autoridad sobre ellos es el amor que les tengo a mis hijos.

-Claro, pero igual el Estado imparte conocimientos a través de las escuelas, ve el tema de la currícula…

Pero eso es siempre porque los padres que no alcanzan a todo lo que podrían, entonces delegan en alguien, pero ese alguien tiene que hacerlo en función del querer de los padres, que son los únicos que tienen derecho a educar a sus hijos. Si se diera el caso –que se da por supuesto en nuestra sociedad– en que los padres como que renuncian a educar a sus hijos, el Estado tiene el deber de hacerles entender que la responsabilidad es de ellos. No pueden delegar la responsabilidad, son los posesores natos de este derecho-deber.

-Los defensores de la ‘ideología de género’ aseguran que los estudiantes de hoy en día están saliendo llenos de prejuicios de las escuelas, y que por eso hay tanta violencia en la sociedad…

Me parece que la salud de un pueblo y de una cultura estriba, por decirlo en una sola frase, en que el hombre conozca la verdad tal como es y no intente manipularla, que intente en todo caso mejorarla, pero no manipularla. En el intento de transformarla contra lo que la realidad es, está en el inicio de toda la violencia. Yo dirijo una maestría en ciencias para la familia, y la manera que yo tenía de, entre comillas, venderla era: “la solución más económica y fructífera para eliminar la violencia es precisamente favorecer la auténtica familia”. La inversión mejor del Estado sería en la familia tal como la familia es, eso es comprobado. Cuando un hijo vive en una familia en la que hay violencia, el hijo aprende a ser violento. Y es ahí que la mejor inversión también a nivel económico está ahí, en la familia, respetando la naturaleza de lo que la familia debe ser.

-En nuestro país se han presentado proyectos de ley para promover la unión civil entre personas del mismo sexo. ¿Se pueden equiparar los derechos de ambos?

No desde el punto de vista de su naturaleza, no desde el punto de vista de la legislación. Para el Estado, prima lo que tiene relevancia para el crecimiento y el bien, y la unión entre dos personas del mismo sexo no tiene esa función. Si ellos se dedican a hacer beneficencia y se organizan como ONG, podrán legislar a su favor, pero no como matrimonio. El matrimonio es algo que tiene una naturaleza propia, y si cualquier cosa puede ser matrimonio, pues ya no hay límites, los límites son emotivos.

MIEMBRO DEL CONSEJO PONTIFICIO PARA LA FAMILIA

Tomás Melendo Granados es un destacado conferencista español, Doctor en Ciencias de la Educación y en Filosofía. Junto con su esposa, Lourdes Millán, fue nombrado por el Papa Benedicto XVI miembro del Consejo Pontificio para la Familia. Autor de más de 80 libros y más de 140 colaboraciones en revistas especializadas.

REYNA CÁRDENAS ANDAZABAL

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