Odebrecht dejó el gasoducto porque estaban seguros de que no había gas
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REYNA CÁRDENAS ANDAZABAL

-¿Se conoce actualmente cuántas reservas de gas tenemos? ¿Son suficientes para justificar la construcción del Gasoducto Sur Peruano?

El año 2009, una empresa de fama mundial, Gaffney, Cline & Asociados, certificó –después de dos años de estudios– que había 8.87 trillones de pies cúbicos (TFC, por sus siglas en inglés) de gas de reservas probadas. Luego, han pasado tres años y el Gobierno, en su libro donde anuncian todas las reservas de todos los minerales, incluido gas, anunció que había 10 TFC, o sea uno y medio más de lo que habían certificado. Entonces, en este momento los lotes 56 y 88 son los únicos que producen, y entre los dos suman los 10 trillones que indica el Ministerio de Energía y Minas, y no hay más.

-¿Cuánto se necesita para que el gasoducto del sur funcione?

Un estimado indica que se necesita por lo menos 3 TFC para atender las necesidades del gas natural y de la petroquímica. Solo para el sur. Para el norte, para el centro que es Lima, se necesita por lo menos el doble, o sea 1000 millones de pies cúbicos día, y se está transportando solo la mitad, 500 mil al día. De suerte entonces que no hay gas. Esa fue una de las razones por las cuales Kuntur se retiró del primer proyecto del gasoducto, porque no tenía garantías de las reservas existentes en Camisea. Lo mismo que ahora Odebrecht, que se va no solamente porque lo descubrieron en la corrupción, sino que la razón principal es porque no hay gas y no iban a cumplir, así de simple.

¿Eso es lo que usted sospecha?

No, eso es lo que no explica Odebrecht. Ellos dicen que es por el escándalo de las coimas, pero ese es el adorno, digamos. El fondo del problema es que no quisieron señalar cuántos millones de dólares iban a invertir en hacer el gasoducto y terminarlo hasta Ilo, por supuesto, y Tacna también. Simple y llanamente era porque ellos están seguros de que no hay gas. El presidente Kuczynski ha dicho que hay 4 TFC en el Lote 58, y yo le preguntaría al Presidente: ¿qué empresa consultora de renombre, o sea de cotización mundial, ha certificado eso? Simplemente lo dice para calmar los ánimos.

 -Ahora se ha anunciado una nueva licitación del proyecto. ¿Debería confirmar el Gobierno lo referido a las reservas de gas antes de proceder?

Exacto, porque si no el futuro nos depara una situación incierta. Usted sabe que acá en Lurín y Chilca hay dos centrales térmicas que están trabajando a la mitad de su capacidad, porque no hay gas, de suerte entonces que entre Lima e Ica y el gasoducto del sur se requiere por lo menos duplicar las reservas probadas de gas. Necesitaríamos entonces que el Gobierno obligue en cierta manera o acuerde con el Consorcio Camisea que inviertan más dinero, millones de dólares, y encuentren nuevas reservas. Si no, con qué garantías vamos a llenar el gasoducto del sur si no hay gas, es absurdo. Cualquier inversionista, lo primero que va a señalar es cuántas reservas probadas de gas hay en los yacimientos.

 -¿Dónde deberían empezar las exploraciones?

Al sur de Camisea, límite con Madre de Dios, yo tengo unos estudios de unos geólogos que han hecho exploraciones, y habría más reservas de gas. Lo que pasa es que no quieren invertir en encontrar esta nueva reserva y probarlas porque le quieren sacar el jugo a las actuales. Las actuales son un negocio redondo, porque en boca de pozo un millón de BTU (unidad de medida en que se cotiza el gas natural) del Lote 88 vale la miseria de un dólar en este contrato de exportación. En cambio en Bolivia un trillón de pies cúbicos vale 5.50 dólares en boca de pozo. Eso lo envían a Brasil, y 6 dólares aproximadamente a Argentina, de suerte que tienen una renta bastante importante, que es lo que nosotros necesitamos.

 -¿Por ahora, entonces, no cree que se deba hacer la licitación?

Es que, en el fondo, no hay reservas, entonces con qué van a llenar el gasoducto. Como le dije, en los modestos estudios que hemos hecho, ahí hemos calculado por lo menos un mínimo de 3 y medio, 4 TFC solo para el gasoducto del sur. Esto puede venir del Lote 58, o puede venir del 57 también, pero primero que el Gobierno esté seguro de lo que va a hacer para poder ofrecer a otras empresas mucho más serias que Odebrecht. Si no, qué van a decir, hay oferta, hay demanda, cuáles son los precios, es lo primero que pregunta una empresa. Oferta no hay; demanda, improbable, porque mientras no haya oferta nadie se animaría a señalar que hay la demanda suficiente. Y si no hay gas y no hay gasoducto, no hay petroquímica, que sería la que más use el gas de estos dos nuevos lotes.

Una aclaración necesaria

EXPRESO aclara que esta entrevista al experto Medina Calderón se hizo antes de las declaraciones del  titular de Energía y Minas, Gonzalo Tamayo, que en su última presentación en el Congreso anunció –sin convencer– que el Perú tiene reservas probadas de gas de 14 TCF que serían consignadas en el libro oficial de reservas la próxima semana. De otra parte, puede decirse que el problema del gasoducto el sur no estaría en la oferta sino en la demanda que podría ser satisfecha por la petroquímica, que tiene un coste de alrededor de US$ 7,000 millones. Este escenario es también complicado por los precios actuales del gas. Por lo demás,  ahora se entiende por qué en el Plan de Gobierno de Peruanos por el Kambio se plantea un presupuesto de US$ 15,000 millones para el paquete del gasoducto sureño. Claro, a los US$ 7,328 millones del actual proyecto, ellos suman la petroquímica y los nuevos tubos a las ciudades de la zona. Lindo negocio. (Nota del Editor).

ECONOMISTA Y CONSULTOR INTERNACIONAL

Víctor Medina Calderón, economista arequipeño, es un experto en hidrocarburos, exmiembro de los directorios de Petroperú y Electroperú en el segundo gobierno de Fernando Belaunde, y también consultor del Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial.