Tano Navarro: “Pandemia va a influir en las elecciones”
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Usted que ha hecho empresa en Chile, ¿cómo explica la crisis de gobernabilidad?
Si le das y le das a la gente, y no trabajas con el pueblo, terminas mal. Les decían los ‘jaguares’ de Latinoamérica, la deuda externa no era un problema, para los inversionistas era un paraíso, gracias a la mano de obra barata, entre ellos peruanos. A Sebastián Piñera se le han escapado de las manos muchas cosas. Michelle Bachelet le dejó el problema de los haitianos, quienes trabajaban por mucho menos de lo que cobraba un peruano o chileno. En un cuarto de dos por dos vivían hasta veinte.

-¿Eso cómo deviene en protestas violentas?
Empezaron a botar chilenos de sus trabajos para reemplazarlos por haitianos, pero no se preocuparon hasta que llegan los venezolanos, que ahora son la mayor comunidad extranjera en Chile. Ya superó a la peruana de lejos. Se crea el caos, empiezan a despedir, ahora de grandes empresas, con mayor inseguridad, prostitución, y la juventud aplica el lema ‘por la razón o por la fuerza’ que ya conocemos.

-¿Los chilenos no encuentran oportunidades?
Hay trabajo, pero pasa como con en Estados Unidos, que no quieren recoger basura, trabajar en limpieza, y entonces terminamos en una represión con toque de queda de seis a seis. ¿Quiénes han sido los de la violencia? Los incitadores son encapuchados, de la punga, rasca (jóvenes de mal vivir). Se organizan porque los comunistas les facilitan recursos. Si uno tira piedra a un carabinero, va a haber diez más, y se desata como una histeria por el resentimiento.

-¿Cómo pueden tener resentimientos jóvenes de veinte o treinta años, que son los que salen a hacer destrozos que degenera la manifestación?
Esto empieza hace un tiempo con “La marcha de los pingüinos”, que eran escolares de colegios secundarios que reclamaban pasaje escolar.

-Algo parecido a lo de aquí con “Secundaria Combativa”…
De allí salieron nuevos personajes que ahora están en el Congreso. Esos congresistas comunistas culpan al neoliberalismo, a las empresas extranjeras. Los que saquean, roban y queman son de zonas deprimidas. Ahora hay negocios que deben clausurar sus puertas, porque no saben en qué momento los van a saquear.

-¿Esto es un peligro para la región o es una oportunidad para el Perú?
En la región nos acaban de endeudar en el Banco Mundial, y ahora tenemos la famosa pandemia, el coronavirus. China que es uno de los mayores compradores, la ha sufrido, y ahora EE.UU., Italia y países que consumen productos. Nadie ha pensado en cómo va a impactar esto en el 2021, cuando se tenga que asumir las consecuencias económicas. Va a haber elecciones, y tal vez quieran nueva constitución. Imagina que entren más comunistas, y que el Congreso peruano se dedique a pelearse. Bolivia se va a una elección, y si no estamos preparados económica, política y socialmente, y bien concientizados, no vamos a crecer, ni siquiera uno por ciento.

-Estamos ya en año preelectoral…
Si nos sorprende con un país en crisis, con instituciones debilitadas, y sin una juventud comprometida con el desarrollo sostenible, habrá grandes problemas. Por eso hay que preparar a los jóvenes desde segundo de secundaria, con paramédicos, con personas capacitadas para impulsar el país. El Ejército, la Marina y la Aviación pueden apoyar en la reconstrucción y en otras tareas que asumieron en momentos de urgencia. Hay que aprovechar las oportunidades.

-En comparación a Chile, ¿cómo ve a nuestra minería?
En Chile ya han avanzado en industrializar los minerales. Ahora están interviniendo en yacimientos de litio de Perú para ver su aprovechamiento, en vez de que lo hagamos nosotros. Tenemos la mina de litio más grande del mundo en Puno. El litio lo consumimos, los autos no contaminantes lo usan para sus baterías, celulares, relojes. Incluso hay propuestas iniciales de países de pagar deuda externa y darnos 40 % de utilidad.

-¿Qué países están interesados?
Las potencias mundiales como Inglaterra, Alemania, Japón y China tienen a sus empresas interesadas. Con una buena negociación y cobertura, tendríamos miles de millones de dólares y seríamos el país más rico de Latinoamérica, pero no solo vendiéndolo como materia prima.

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