“Silencio sísmico viene acumulando gran intensidad”
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-¿El silencio sísmico que está retenido en Lima podría aflorar en cualquier momento?

Las construcciones en Lima son informales y levantadas sobre zonas vulnerables. La ocurrencia de un fuerte sismo de grado 8.8 en la escala de Richter frente a las costas de la Lima traería consigo un tsunami de 12 metros de altura, aproximadamente, que cubriría gran parte del Callao. Mientras más superficial sea el epicentro, mayor es la probabilidad de ocurrencia de tsunami. En el Perú no podemos confiarnos en el silencio sísmico porque vivimos en una zona sísmica por naturaleza recurrente. El silencio sísmico viene acumulando intensidad, porque no ha tenido desfogue que disminuya su fuerza telúrica.

-¿Las construcciones en Lima son vulnerables ante un sismo altamente destructivo?

Sismos más fuertes en Lima ocurrieron en los años 1966, 1970, 1974, 1996, 2001, y 2007. Siempre habrá acumulación de energía sísmica, la cual tiene que liberarse en algún momento. El problema radica en que si el movimiento tiene proximidad a las costas de Lima no habría tiempo de lanzar la alerta temprana, aunque sí nos permitiría alertar la inminencia de un tsunami. Tenemos que trabajar en reducir la vulnerabilidad de las construcciones de los edificios de colegios, universidades, hospitales, centros comerciales y las viviendas autoconstruidas sin el asesoramiento técnico de un ingeniero o de un arquitecto. Debemos disminuir la vulnerabilidad de vidas humanas. La informalidad de nuestras edificaciones levantadas sobre zonas de riesgo es una trampa mortal para la población capitalina.

-¿La energía sísmica acumulada suele disminuir con la ocurrencia de sismos menores antes de un terremoto?

Se conoce como silencio sísmico a la no ocurrencia de un gran sismo durante muchos años. El sismo de Lima de 1746 causó un tsunami bastante grande que modificó las capas terráqueas de Lima, de lo que ahora son valles costeros de la capital. Desde entonces se ha ido acumulando energía y no hay liberación como la que se estaría esperando. Según nuestros estudios, las lagunas o silencio sísmico que se han identificado básicamente son dos. Una frente a Lima con Huaral y Huacho; la otra está entre Tacna y Arica, al sur. Entonces, la ocurrencia de sismos pequeños es buena porque se liberan energías sísmicas potencialmente acumuladas, y eso haría que no ocurra un sismo de mayor magnitud. Es cierto que libera, pero la cantidad de energía que se libera no es grande sino que es mínima.

-¿La energía sísmica contenida en Lima nos debe alertar de la ocurrencia de un terremoto de 8 grados en cualquier momento?

La idea es alertar a la población para que esté preparada y sepa actuar en el momento, pues las edificaciones están construidas en zonas de alto riesgo en los cerros y zonas arenosas. Ya los suelos poco competentes están ocupados por edificaciones en toda la gran Lima. En zonas donde hay inminente peligro de ser arrasadas por un tsunami lamentablemente ya hay gente viviendo de manera informal. En ese sentido, no podemos dar marcha atrás ni hacer traslados de zonificación de viviendas. ¿Qué hacer? Obviamente hay sistemas de alerta, de alarma temprana. Pero sobre todo hay que sensibilizar a la población limeña para que esté prevenida y sepa ponerse a buen recaudo. Para eso sirven los simulacros matinales, vespertinos y nocturnos.

ES PROBABLE OCURRENCIA DE UN TSUNAMI

-¿Qué magnitud debería tener un sismo de intensidad para que ocurra un tsunami en nuestras costas?

Hay parámetros importantes en el inicio de un sismo para que ocurra un tsunami. Es vital que el sismo no sea muy profundo. Es decir, a más de 15 o 30 kilómetros de profundidad. Si tenemos sismos superficiales, es probable la ocurrencia de un tsunami. Mientras más grande sea la energía y la superficialidad del sismo, la probabilidad de tsunami es mayor.

ROBERTO SÁNCHEZ R. – [email protected]