CONGRESISTA DE AP

Víctor Andrés García Belaunde: “Antes, cuando no había confianza se iban los ministros, no los congresistas”

En esos avatares de la política, logramos sacarlo un poco —solo un poco— de la coyuntura, para preguntarle sobre esa etapa.

  • Fecha Miércoles 5 de Junio del 2019
  • Fecha 7:41 am



Encontramos al congresista Víctor Andrés García Belaunde en su oficina del Congreso, en un momento de tensión para el país. Se había retirado de la Comisión de Constitución, pero tuvo que regresar para polemizar con el constitucionalista Óscar Urviola. Es un hombre que vive, respira, exuda, política. Entre 1980 y 1985 estuvo en Palacio de Gobierno, al lado del presidente Belaunde. En esos avatares de la política, logramos sacarlo un poco —solo un poco— de la coyuntura, para preguntarle sobre esa etapa.

-Usted fue secretario del Consejo de Ministros del 80 al 85. ¿Cómo así Belaunde le ofreció el cargo?

Belaunde tenía tres personas que estaban muy cerca a él: el secretario de prensa, Frank Valcárcel, el secretario de la presidencia, Óscar Maúrtua, a quien lo trajo de la Cancillería porque quería alguien que también le maneje la parte de protocolo; y yo, secretario del Consejo de Ministros, que veíamos a Belaunde desayuno, almuerzo y comida. El 18 de mayo del año 80 fui a felicitar al presidente a casa de sus suegros en La Molina. Ahí recibió el triunfo y en un momento me llevó a parte y me dijo: ¿estás con tiempo? ¿Para qué?, le pregunté. Porque necesito que montes la oficina de transferencia, me respondió. Es así que me dediqué a montar la oficina de transferencia y fui todo: edecán, secretario, asistente, asesor, durante toda la transferencia, que duró desde el 18 de mayo al 28 de julio de 1980.

-El secretario de prensa, el secretario general y el secretario de la PCM son tres piezas claves en Palacio de Gobierno y el presidente Belaunde mantuvo a los tres durante los cinco años de gobierno (1980-85). ¿Qué lecciones de esa etapa?

Belaunde creía en la estabilidad del cargo, porque consideraba que las personas que habían desempeñado cargos por mucho tiempo lo hacían mejor. El primer consejo que me dio el presidente Belaunde fue: no traigas a nadie a Palacio de Gobierno y trabaja con la gente que ya hay. Yo le respondí: pero son de un gobierno militar, muchos de ellos formados por militares y han trabajado en la dictadura doce años. No, me dijo, yo prefiero eso a que traigas gente nueva que se maree cuando pase el umbral de la puerta principal de Palacio. Yo prefiero gente que ya está acostumbrada a trabajar en el poder.

-El primer gobierno de Belaunde tuvo 67 ministros y el segundo 64. Lo que sí se movió fueron los servidores políticos.

Durante el primer gobierno hubo más alternancia de ministros porque había menos ministerios, 10 o 12; en el segundo hubo algo de 18 ministerios. En el primer gobierno hubo más ministros porque los censuraban o no les daban la confianza y tenían que irse.

-Algo parecido a lo que vivimos ahora.

Es una práctica que viene desde esa época, pero en aquella época cuando no había confianza se iban los ministros, no se iba el Congreso. Lo que quieren ahora es que el Congreso se vaya y eso es algo totalmente diferente. Belaunde siempre quería tener ministros por más tiempo, tan es así que se quedó con el ministro de Vivienda, Javier Velarde Aspíllaga, durante casi cinco años y Ulloa fue ministro durante dos años y medio.

-Otra característica del gobierno de Belaunde es que no todos fueron ministros de Acción Popular

Cuando gana las elecciones y llega al poder en el año 80, convoca a todas las fuerzas políticas a integrar el gabinete, sin excepción. Sin embargo, los únicos que aceptaron fueron los del PPC. Lo planteó a la izquierda y al Apra, pero no aceptaron. Armando Villanueva, inclusive, en la entrevista que tuvo con Belaunde en la torre del Olivar le dijo que no, y las izquierdas que estaban unidas también le dijeron que no. Sin embargo, tuvo muy buena relación con Barrantes, que fue electo alcalde de Lima a partir del año 83, y Violeta tuvo una relación muy cercana con Barrantes.

-Y a propósito de lo que vivmos hoy, ¿cómo era la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo en esa etapa?

Belaunde se dio cuenta que su primer gobierno tuvo algunas deserciones de la bancada de Acción Popular. La principal fue la de Edgardo Seoane. Ante eso, Belaunde decidió reunirse con todos los parlamentarios de Acción Popular todos los lunes a partir de las tres de la tarde en el salón Túpac Amaru de Palacio de Gobierno. Iban 26 senadores y 98 diputados y se reunía con ellos durante toda la tarde. Lo hacía para coordinar las agendas del Congreso, sin embargo, terminaba agotado porque había muchos pedidos personales. Eso lo irritaba profundamente, a pesar de ello nunca dejó de reunirse con todos.

-¿Cómo lidiaba con el pedido menudo de los congresistas?

Él planteaba obras y muchos congresistas venían a buscar trabajo para sus familiares. Belaunde, en cambio, pedía apoyo para sus obras.

-¿Podría contarnos un día de trabajo para el presidente?

Se levantaba muy temprano, bajaba al gimnasio de Palacio y hacía aproximadamente una hora de ejercicio, jugaba frontón con el edecán. Subía, se bañaba, tomaba desayuno y a las ocho de la mañana ya estaba despachando. Organizó el gobierno de tal manera que tenía acuerdos supremos todas las mañanas, o sea, una hora con cada ministro en la mañana, todas las semanas, y con economía dos horas. En las tardes tenía las audiencias con cualquier persona que quería conversar con el Presidente de la República

-Una persona disciplinada.

Belaunde era una persona muy ordenada, muy disciplinada, muy trabajadora, y no dejaba de hacer nada; todo lo hacía. Por ejemplo, antes de las reuniones con los parlamentarios visitaba obras. Salía de Palacio después de almorzar, a la una y media, con su auto y visitaba las obras del gobierno hasta las 3:30 de la tarde. Visitaba la avenida Ramiro Prialé y viviendas que estaban en construcción.

-Algo que lo haga sentir orgulloso de su paso por Palacio.

Muchas. Una, la honradez del Presidente. Los viernes eran los consejos de ministros. Recuerdo que una vez vino a buscarlo el embajador de Canadá. Belaunde lo recibió. Vino a venderle al gobierno locomotoras de General Electric fabricadas en Canadá. Belaunde salió muy molesto de la reunión y le dijo al embajador: disculpe, usted, yo soy Presidente del Perú, no soy gerente de Enafer, vaya usted a Enafer a hacer su propuesta.

“CUIDADO CON LOS GUANTES BLANCOS”

-Usted sostiene que el gabinete Del Solar es el primero del presidente Vizcarra. Por lo tanto, si se le censura, no podría disolverse el Congreso. Explíquese.

El Gobierno tiene un presidente. El presidente es jefe de Gobierno y jefe de Estado. Ambas cosas que van juntas. El jefe de Estado y de Gobierno era Kuczynski, él nombra a dedo como primer ministro a Fernando Zavala, es decir, Zavala es nombrado a pedido y por designación del presidente de la República. Hoy día el jefe de Gobierno no es Kuczynski ni el primer ministro es Zavala. La pregunta es, ¿es el mismo Gobierno? Lo que pasa es que ha habido una asociación presidencial constitucional, pero son dos gobiernos diferentes dentro del mismo periodo. El señor Vizcarra ha sido elegido por Kuczynski para que sea su vicepresidente, no ha sido elegido por el Perú. El Perú votó por Kuczynski y dentro de una plancha, pero el titular de la plancha es Kuczynski. Es diferente al año 62, que tú votabas por el presidente directamente, tan es así que el señor Manuel Seoane Corrales, alias el cachorro, fue votado como vicepresidente de manera independiente a Haya de la Torre, incluso sacó más votos que Haya de la Torre. Acá, no, ¿quién ha votado por el señor Vizcarra? Nadie. ¿Por quién ha sido elegido? Por Kuczynski, para que lo pueda reemplazar en caso de que se requiera. Da la casualidad de que por excepción se ha producido este cambio, Kuczynski ha renunciado y Vizcarra lo ha reemplazado. En el caso de Mercedes Aráoz tiene más legitimidad porque ella ha sido elegida al Congreso por la votación popular, pero nadie ha elegido directamente a Vizcarra, si el vicepresidente hubiese sido Juan Pérez igual hubiese ascendido al poder. Entonces, si Vizcarra quiere plantear la cuestión de confianza, es la primera, no la segunda, y eso es sumamente claro. Los vizcarristas no quieren aceptarlo. No nos preocupemos de los “Cuellos blancos” que ya están bajo la justicia y están siendo juzgados, sino de los “Guantes blancos”, no del Callao, sino del golpismo.

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