“Vizcarra interviene en asuntos que  no le competen”
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¿Cuál es su opinión sobre el enfrentamiento entre el Congreso y el Ejecutivo por la inmunidad parlamentaria?

No es una comedia de equivocaciones, es una tragicomedia de errores garrafales de ambos lados. Había el compromiso de abolir la inmunidad parlamentaria, y entonces es una presión excesiva de parte de Vizcarra porque es un tema del Congreso, no del Ejecutivo. Lo hacía por razones de obtener ganancias de popularidad.

Creo que la inmunidad parlamentaria, así como el antejuicio de los funcionarios del Ejecutivo y de los magistrados, es necesaria, para darle estabilidad al Estado peruano.

-El Presidente reclama los supuestos abusos en la inmunidad en el Congreso.

Lo que ha ocurrido es que en el Congreso se abusó de la inmunidad parlamentaria en algunos casos de congresistas que tenían sentencias no firmes anteriores, como el caso del general Edwin Donayre, el más notorio, pero no el único.

-¿Pero esos excesos justificaban la abolición de esta figura constitucional?

Hay una cosa fundamental. El artículo que consagra la inmunidad parlamentaria es el 93 de la Constitución, que dice que los congresistas no están sujetos a mandato imperativo ni interpelación. Luego dice que no son responsables ante autoridad ni órgano alguno por las opiniones y votos en el ejercicio de sus funciones. Este artículo es una cláusula de hierro, inmodificable, de la Constitución. Pero aquí llega lo que era materia de discusión: no pueden ser procesados ni presos sin autorización del Congreso o de la Comisión Permanente desde que son elegidos hasta un mes después de cesados en sus funciones, excepto por delito flagrante. Este era el aspecto fundamental, el tercer párrafo, en el que se cayó en abusos que cansaron a la opinión pública y ese fue el caballito de batalla de Vizcarra.

-¿Cree que esta reforma mereció tanta bronca?

Pero después el presidente Vizcarra desafió, pechó, como se dice en términos criollos, a los congresistas y como estos no querían modificar la inmunidad o la querían modificar en una forma que no agradaba al Ejecutivo, resultaron con el domingo 7 que se aprobó la pasada semana.

Eso es malo por donde se vea, el presidente de la República, obviamente, no lo pueden estar enjuiciando, por algunos problemas que haya tenido como gobernador de Moquegua; en todo caso lo enjuiciarán cuando deje de ser presidente, él debe dedicar toda su atención al ejercicio de su función, eso es evidente.

Ahí se ha distorsionado todo. La reforma de la inmunidad parlamentaria es una falsa reforma. No es un tema de urgencia, cuántos casos hubo y qué consecuencias negativas tuvieron en el ejercicio de las funciones del Gobierno.

-¿Entonces por qué el Presidente insiste en esta reforma en plena pandemia?

Ya no puede disolver este Congreso, por razones prácticas y jurídicas a partir del 28 de julio. Hay deseo de ganar popularidad, aunque no para una reelección, porque no depende de él, es lo que establece la ley: los vicepresidentes elegidos por fórmula presidencial, si asumen la Presidencia no pueden ser reelegidos.

-Según algunos analistas, el objetivo sería debilitar al Parlamento, para evitar la fiscalización.

Posiblemente. Puede ser, pero hay casos puntuales de fiscalización, del cuñado, de la secretaria de Palacio. Son casos que llaman la atención, pero en realidad tienen una importancia relativamente menor en lo que se refiere a la administración del Estado y al desempeño en sus tareas fundamentales.

-Mencionó en Twitter que esta confrontación es resultado de la improvisación de un presidente accesitario y un Congreso elegido sin campaña. ¿Mantiene esta posición?

Sí, son una consecuencia de la desorientación que sufren quienes ahora manejan el Estado, un presidente accesitario y un Congreso elegido sin campaña y lo sostengo. Hay una falta de criterio en el Presidente que interviene en asuntos que no son de su competencia, la inmunidad no es competencia del Ejecutivo. El Ejecutivo no podrá tomar decisiones relacionadas con la inmunidad parlamentaria, porque si eso ocurriera, tendríamos un Congreso sujeto al Ejecutivo, y eso es la antítesis de un Parlamento.

MANDATARIO ZARANDEADO

“Los congresistas no deben votar esa reforma o en todo que sea modificada. La inmunidad parlamentaria es un problema menor, es importante moralmente que los congresistas con un proceso o sentencia se les levante el fuero; pero en cuanto al Ejecutivo es absurdo, al margen de Martín Vizcarra, que está ahí por razones que ya sabemos, personifica la nación, no puede ser materia de zarandeo”.

POR: ITALO OBERTO-BESSO

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