Por qué Sendero quiso matar a Hernando de Soto
Abimael Guzmán tras las rejas.
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POR FLOIRO TARAZONA

Cuando un capturado y reducido Abimael Guzmán se apuntaba la sien con el dedo y afirmaba que sus ideas jamás podrían borrarse, Hernando de Soto ya había difundido “El otro sendero”, el libro que se encargó de combatir intelectualmente a la doctrina violentista y criminal de Sendero Luminoso.

El pasquín proterrorista “El Diario” calificó la obra de Hernando de Soto como un “engendro reaccionario” que tenía como fin “Alejar a los jóvenes de la guerra popular”, una apreciación acertada, pues hoy en día la idea de conquistar el poder mediante el terrorismo no es considerada ni siquiera por los más extremistas, salvo grupúsculos de nostálgicos que podrían estar añorando la “lucha armada” que perdieron en los 90.

Fue una victoria de los peruanos, gracias a la acción valiente de las fuerzas armadas y policiales peruanas, los ronderos, la población organizada y contribuciones intelectuales como las que propuso “El otro sendero”, que se encargó de derrotar a Abimael Guzmán y sus huestes en el plano ideológico, el campo de batalla más difícil en esa guerra que nos llevó al borde del infierno comunista y totalitario.

TRISTE RECUERDO

Un sereno Hernando de Soto rememora hoy esa época de zozobra en la cual su Instituto Libertad y Democracia fue reducido a escombros por efecto de un atentado terrorista con coche bomba que causó tres muertos y 19 heridos.
El odio senderista contra las ideas de libertad se hizo patente.

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“Nuestras armas para defender la democracia y fortalecerla siempre han sido las ideas y las propuestas de cambio en la institucionalidad, dentro del Estado. Nuestra lectura de la sociedad peruana y de la dinámica de los agentes de la economía y el libre mercado ayudaron a buscar respuestas frente al perverso sendero de la violencia, por este motivo el terrorismo se ensañó contra nosotros y dispuso aniquilarnos”, afirma De Soto.

El atentado brutal contra el ILD se produjo 48 horas después del ataque genocida que perpetró Sendero Luminoso, por orden de Abimael Guzmán, a pocas cuadras, en la calle Tarata en Miraflores.

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La razón del ataque contra el Instituto Libertad y Democracia se explica en el miedo que comenzó a sentir la cúpula intelectualoide del movimiento terrorista.

Para De Soto, al descubrir que las ideas de “El otro sendero” sobre el potencial del sector informal en el que se encontraban millones de peruanos y la forma en que el Estado podría mejorar su capacidad de producir derecho, eran un poderoso antídoto contra la ilegalidad y la violencia, Guzmán y sus socios entraron en pánico.

RECONOCE DERROTA

Mas tarde, en prisión, el propio criminal Abimael Guzmán, en su memoria “Las dos colinas”, reconociendo su derrota estratégica, diría: “nos han desalojado… todo obedece a un plan que ha sido concebido e implementado por Hernando de Soto”, a quien tildaba de “agente del imperialismo”, una etiqueta que solía endilgar a todo aquel que combatía al terrorismo, sea un rondero campesino, una autoridad civil, un policía o un militar valientes.

EL PERÚ DE HOY

Para Hernando de Soto, el Perú de hoy se encuentra en un estado de guerra similar o más grave aún por efecto de la pandemia y de la pésima gestión de los gobiernos últimos presidentes. “No conocemos aún la magnitud de los daños, hay muchas empresas quebradas y los indicadores de pobreza con seguridad se han disparado. Pero esta situación nos encuentra con disposición de llegar al gobierno y trabajar directamente en administrar las soluciones a esta debacle, venceremos a la pandemia y sus efectos, así como derrotamos al terrorismo”.

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