Bibliotecas Móviles para cambiar violencia por cultura
A+

Don Quijote de La Mancha emprenderá una nueva aventura, acompañado de 379 libros, y viajará a las zonas de Colombia marcadas por el conflicto con las FARC en unas bibliotecas móviles que se busca cambiar la violencia por cultura.

Llenas de colores vivos, frases célebres y literatura de todo tipo, las veinte Bibliotecas Públicas Móviles, que hacen parte de un programa gubernamental del Ministerio de Cultura de Colombia, llevarán conocimientos e historias a esas regiones a partir del próximo 1 de marzo.

«La gran apuesta de Ministerio de Cultura va por los libros, por la lectura, por mejorar los índices en Colombia», aseguró la ministra de Cultura, Mariana Garcés en la presentación de las bibliotecas a la prensa.

Amarillo, verde, naranja y azul son los colores de los cuatro módulos que componen cada una de las bibliotecas, que al desplegarse ocupan entre 20 y 100 metros cuadrados y se instalan en solo 20 minutos.

Dentro de ellos, los lectores encontrarán 380 libros físicos, más de 200 digitales y 17 tabletas, así como 15 lectores de libros digitales, juegos de mesa, cinco computadores, tres cámaras de vídeo y un sistema de cine con sonido envolvente incorporado que tiene más de 30 películas.

Este proyecto surgió cuando la ONG francesa Bibliotecas Sin Fronteras implementó un sistema «improvisado» en Haití, después del terremoto que asoló ese país en 2010, para que la población tuviera oportunidad de informarse y educarse en medio del caos y la desolación que supone una tragedia de esa magnitud.

A partir de ese momento comenzó el diseño de una biblioteca que tuviera todo lo necesario y al mismo tiempo resultara fácil de transportar a lugares remotos.

Este exitoso modelo se ha implantado en países que han vivido tragedias o conflictos similares al de Colombia, como Burundi, Jordania, Etiopía y Ghana, así como en campos de refugiados.

«Bibliotecas Sin Fronteras está implementando proyectos para traer educación, cultura y formación para las poblaciones vulnerables», explicó a Efe la directora de esa ONG parisina, Marie Pessiot, que será la responsable de supervisar el proyecto en Colombia durante los próximos diez meses.

Inicialmente las 20 bibliotecas serán llevadas a las zonas veredales transitorias de normalización (ZVTN), en donde se reunirán los guerrilleros durante 180 días, como paso previo a la reintegración a la sociedad.

El Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, afirmó que lo que se plantea para el proceso de paz y con este tipo de proyectos es «responderle a la gente de estos territorios que nunca le han visto la cara al Gobierno, ni al Estado, que no le tenían confianza».

Por esa razón, Jaramillo argumentó que lo primero que él y la ministra Garcés harán será llevar una de las bibliotecas a esas zonas rurales no solo para los guerrilleros que vayan a dejar las armas, sino para toda la comunidad.

«Es por eso que la biblioteca estará ubicada en la vereda (aldea) y no en los campamentos», aclaró.

Cada una de estas bibliotecas tiene una planta eléctrica que permite el funcionamiento de sus sistemas y también un servidor de red inalámbrica para la conexión de los dispositivos.

Asimismo, el Ministerio de Cultura se encargó de seleccionar a los 20 mejores bibliotecarios del país para administrar los puntos educativos y atender a las comunidades.

Estos bibliotecarios recibirán una capacitación para fortalecer sus habilidades y dirigir sus conocimientos hacia la población mencionada.

El programa fue desarrollado con la contribución de la Fundación Bill y Melinda Gates, que invirtió dos millones de dólares, lo que permitió adquirir las bibliotecas.

De esta forma, estas colecciones llegarán a cada una de las zonas veredales para aportar a la reconciliación del país y construir confianza en las comunidades rurales de Colombia por medio de contenidos culturales y de lectura.

«Leer nos brinda el placer de una memoria común, una memoria que nos dice quiénes somos y con quiénes compartimos este mundo, memoria que atrapamos en delicadas redes de palabras», es una de las frases del escritor argentino Alberto Manguel que está impresa en los módulos de cada biblioteca para atraer a los lectores.

(María Alejandra Buitrago – EFE)