Capa de ozono en recuperación
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Un grupo de científicos ha podido obtener, por primera vez, “pruebas directas” de la recuperación de la capa de ozono, a través de instrumentos diseñados por la NASA y que se encuentran a bordo del satélite Aura, según información de la agencia aeroespacial de Estados Unidos.

Los datos obtenidos durante la observación muestran una reducción significativa en los niveles de clorofluorocarbonos (CFC), uno de los elementos más perjudiciales para la materia de estudio, lo que habría provocado una reducción de cerca del 20 % en el deterioro de la capa de ozono.

“Hemos podido ver claramente que el cloro de los CFC se está reduciendo en el agujero de la capa de ozono, y que la pérdida de ozono se está frenando por ello”, declaró Susan Strahan, responsable del proyecto y científica atmosférica de la NASA en el Centro Goddard de Vuelo Especial de Greenbelt (Maryland).

Durante el 2017, la NASA informó que, en septiembre, el tamaño del agujero había sido el más pequeño desde 1988, con una extensión máxima de 19.6 millones de kilómetros cuadrados.

El agujero en la capa de ozono se detectó en 1985, a finales del invierno en el hemisferio sur, cuando el reflejo de la luz del sol implicó reacciones químicas activas de cloro y bromo, creadas por el ser humano, y que acaban con el ozono.

Hace 30 años, la importancia de la capa de ozono llevó a que la comunidad internacional firmara el Protocolo de Montreal sobre las Sustancias Dañinas para la Capa de Ozono con objeto de regular este tipo de compuestos.

Se espera que para el año 2070, el agujero haya recuperado los niveles de 1980, ya que se prevé que los clorofluorocarbonos continuarán decreciendo. Cabe precisar que el ozono es un elemento esencial en la atmósfera, porque es una capa protectora ante las altas altitudes de radiación ultravioleta, muy dañina para los humanos y las plantas.

Corales en peligro

Los arrecifes de coral en todo el trópico corren el peligro de desaparecer por culpa del calentamiento global, según un estudio publicado en la revista Science.

El estudio documenta un acortamiento “dramático” del tiempo entre los episodios de blanqueamiento de corales en una misma zona, amenazando la existencia futura de estos ecosistemas icónicos y medio de subsistencia de millones de personas.

“El tiempo entre los eventos de blanqueamiento han disminuido cinco veces en las últimas tres o cuatro décadas”, apuntó el autor principal del estudio, Terry Hughes.