Crónicas y retratos | Son de buena ley

Un uruguayo, dos peruanos que han hecho de la vida el territorio en el que transitan creando, entregando, recibiendo emociones formulando preguntas dando respuestas.

Crónicas y retratos | Son de buena ley
En el balcón de la suite 317, Gabriel Marchissio, lector del tarot, en una foto de Jeffrey Grossman.
  • Fecha Lunes 15 de Julio del 2019
  • Fecha 12:14 pm

Un uruguayo, dos peruanos que han hecho de la vida el territorio en el que transitan creando, entregando, recibiendo emociones formulando preguntas dando respuestas; hoy son motivo de esta nueva crónica.

CHAQUETA PIAGGIO

Personaje entrañable y carismático, Chaqueta ha creado una exitosa carrera como compositor y cantante desde el momento que junto a Chocolate Algendones en 1988 aparecen en el Sargento Pimienta, espacio casi mítico donde conversación, cerveza y música reunían un interesante listado de poetas, pintores, bohemios que llegaban a la barra y el pequeño segundo piso donde Chaqueta y Chocolate con Carlos Espinoza, Pochi Marambio levantaban la noche con ese ritmo y sentimiento que ponían en cada una de sus entregas. Nacido junto al mar del Callao, Chaqueta, abre su espíritu a la música con el rock, luego conociendo el son de la Fania all Stars modela su estructura de compositor, de interprete con sabor y sentido al dar las palabras. Fue uno de los soportes del Habana Club, otro punto de recuerdo, donde el ritmo salsero reinó indiscutible. Ahora tiene una corta temporada en Tierra Baldía y es tiempo en que con la misma calidez con que canta dice “soy persona atrapada por la música, sin posibilidad de escape. Amo el arte la música, gracias a mi caminar por la vida he conseguido una cierta creatividad que me consuela”.

Chalaco con ritmo es Chaqueta Piaggio.

GABRIEL MARCHISSIO

Aprendió a los 7 años los códigos y sistemas de las cartas españolas, de adolescente los del tarot, “la madre de todas las cartas”; a los 21 por primera vez cobró una consulta. Hoy en Nueva York, donde reside desde 1999 goza de un lugar de lustre entre quienes tienen palabra sobre el futuro. Gabriel, llegó a Lima en 1986 trayendo una fama lograda en Montevideo por sus respuestas a preguntas hechas en vivo a su programa radial, que más tarde lo tuvo en Bélgica, Suiza, España y Alemania. En 1986 llega a Lima con sus cartas y acción plástica que en 1987 por primera vez muestra en la estación de Desamparados con 25 grandes collages de textilería inspirada en temática inca. De ahí sus obras se han mostrado en Zurich, Frankfurt y La Haya; su más reciente individual en Nueva York propuso retratos de músicos, trabajo con acrílico sobre vinyl. Fue residente en el Chelsea Hotel hasta 2011 en que cerró. Con Larry Nichols, vestuarista de La montaña sagrada, de Alejandro Jodorowski, compartió la suite 317 en la que filmaron la famosa escena de Kim Bassinger y Mickey Rourke para Nueve semanas y media. Durante 6 años en el Serena, bar del hotel donde coincidían Julian Schnabel, Dennis Hopper, Ethan Hawk y muchos de los grandes de la bohemia del cine música farándula y moda, tuvo la exclusividad de leer el tarot. A la distancia, recuerda Lima en sus atardeceres de verano, sus flores y “esa identidad que en las calles le dan emolienteros y vendedores de mazamorra”.

ANGO SHIMURA

Una formalidad, casi litúrgica, de sacerdote ancestral hay en el corte de cabello y el brillo en el negro de la chaqueta de cuero de Ango Shimura, que es guía y compañero de travesía al repasar sus obras en que color y forma son manejados con orden tajante en la composición y el ritmo narrativo. En su tan organizado y severo taller, aunque se camufle en el aparente desdén, él tiene esa voluntad de compartir, de escuchar y acompañar tus palabras con las suyas para explicar las piezas, y que tu mirada y comprensión sean completas cuando enfrentas su trabajo resultado de un riguroso proceso de raciocinio, recuerdo, limpieza, cuidado y meticulosidad que lo lleva a la precisa colocación de cada uno de los elementos que construyen la línea narrativa. Ango, formado en Artes Plásticas de la Católica, nos cuenta que durante la beca que disfrutó en el país de sus ancestros, pudo ver en exhibición una obra suya en el museo de Kobe; que respondió y acogió el color en las flores de Okinawa. Escultor y pintor Ango es un personaje en quien amabilidad y amistad son sellos.

En su taller, Ango Shimura.

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(POR ROBERTO CORES)

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