Innovaciones en el sector automovilístico
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El coche se ha revelado como uno de los inventos de mayor impacto desde que, el 8 de octubre de 1904, Henry Ford comenzara a producir coches con su célebre cadena de montaje. El coche se ha convertido en el vehículo estrella por la movilidad que ofrece en distancias cortas y medias.

También es cierto que la evolución del automóvil ha sido constante desde que Karl Friedrich Benz creara el primer vehículo con motor de combustión interna en 1886. Una evolución que no ha parado hasta nuestros días. Y es que, aún queda mucho que decir en el potente sector automovilístico.

La búsqueda de la sostenibilidad y la eficiencia

Es una realidad que el parque automovilístico sigue aumentando. Tal incremento de vehículos no es sostenible a nivel medioambiental, por lo que, ya hace algunos años, los organismos reguladores hicieron saltar las alarmas al respecto. Desde entonces la hoja de ruta de la industria automovilística es clara: buscar la sostenibilidad, sin perder rendimiento, pero aplicando un consumo moderado y con un tiempo de recarga breve.

Parte del problema actual viene de la mejora y popularización que tuvieron los coches diésel en los años 90. Antes de esa década, los diésel tenían fama de ser poco fiables y se vendían pocos modelos. Es en esos años cuando se produce una apuesta decidida por el diésel por parte de todas las marcas, con la salvedad de los fabricantes japoneses, que siempre han tenido recelos y nunca han contado con una gran gama de vehículos diésel.

En los 90 se extendió la siguiente creencia: “el diésel consume menos combustible, luego contamina menos”. Una falacia, puesto que, a pesar de consumir menos, las emisiones de los coches diésel son mucho más contaminantes que las de los de gasolina. Además, el precio del combustible diésel se ha disparado en la actualidad, por lo que los vehículos de este tipo ya no son tan rentables como hace unos años. Cuanto mayor es el precio del combustible diésel más kilómetros hay que hacer para amortizar ese sistema de combustión.

En este carrusel de cambios y avances tecnológicos, a finales de los 90, la compañía japonesa Toyota sacó al mercado su modelo Prius, un híbrido que mezclaba el motor de combustión de gasolina con una batería eléctrica. La marca japonesa ha ido perfeccionando su modelo y en la actualidad no es extraño ver las carreteras inundadas de estos vehículos. Muchos son los taxistas que utilizan este modelo de coche por el gran ahorro que supone, ya que la mayor parte del tiempo pueden hacer uso de la propulsión eléctrica. Sus baterías eléctricas se cargan al frenar, como si se tratase de la dinamo de una bicicleta

Por si fuera poco, a partir de la normativa Euro V del año 20007, muchas marcas han tenido que introducir mejoras en sus motores diésel para limitar las partículas contaminantes que estos motores emanan a la atmósfera. El ejemplo más claro de esto es el reciente caso Volkswagen que supuso una gran mancha en la imagen de la marca alemana.

Una tendencia actual en el sector es el downsizing. Las marcas buscan fabricar motores de un tamaño reducido que tengan un menor consumo y, por tanto, una menor contaminación. Desde luego, que el quid de la cuestión es conseguir que esos pequeños motores no pierdan potencia. Volkswagen fue el pionero en esta tendencia del downsizing con su motor 1.4 TSI de 122 caballos. En la actualidad, el motor EcoBoost, desarrollado por Ford, ha sido nombrado motor del año en su categoría 6 los últimos 7 años. Este motor EcoBoost es capaz de generar 125 caballos con solo un litro, y todo ello sin perder prestaciones, como, por ejemplo, al adelantar. Otro punto a favor de estos motores es que son mucho más silenciosos que los diésel.

El futuro es eléctrico

Por todos estos motivos los coches avanzan hacia un futuro eléctrico. Todas las marcas generalistas han presentado ya su concept car -los vehículos que van marcar las próximas tendencias en el sector automovilístico- y todos apuntan en la línea de los vehículos eléctricos.

Por sostenibilidad, pero también por ahorro de consumo. Sirva como dato el ejemplo de España, un país cuyo gasto en combustibles es similar a lo que ingresa por la actividad turística. Y estamos hablando de un país que cada año recibe millones de turistas.

Actualmente, existe un coche 100% eléctrico con un gran caballaje y una gran autonomía, el Tesla Model S. Por supuesto que existen otros vehículos totalmente eléctricos, pero su baja autonomía hace que estén destinados principalmente a la movilidad urbana, como el Renault Twizy.

La carrera por desarrollar vehículos que se desplacen sin la necesidad de utilizar combustibles fósiles viene años atrás, desde los años 50, pero hasta hoy día no se había podido desarrollar ningún modelo a un precio asumible y con unas garantías básicas de seguridad y rendimiento. Por ejemplo, Ford creó en 1958 un coche con un motor basado en un reactor nuclear, el Ford Nucleon.

Los vehículos eléctricos son el futuro, aunque aún deben corregir algunos aspectos, como el tiempo de recarga.