Ismael Pinto deja un gran legado

Moquegua pierde a su máximo investigador.

La comunidad intelectual de nuestro país se vuelve a vestir de luto, esta vez por la partida de Ismael Pinto Vargas, un investigador incansable que nunca olvidó sus orígenes y se convirtió en el más diligente estudioso de Moquegua y en especial de la obra y vida de Mercedes Cabello de Carbonera, trabajo que se refleja en el libro “Sin perdón y sin olvido…”.

Ismael partió ayer por la mañana, luego de una tenaz lucha contra una dura  enfermedad que lo alejó en los últimos meses de la actividad pública.

En EXPRESO, Casa Editora a la que perteneció por varias décadas, en los últimos años como editor de la sección Cultural, sin duda, lo recordaremos como un personaje entrañable, siempre simpático y con la elegancia de un hombre de mundo que supo disfrutar de su trabajo, al que se dedicó con mucha pasión.

Son varias las generaciones de periodistas que recuerdan a Ismael, como un profesional que se hizo un sitial en la comunidad intelectual, lo cual se vio reflejado cuando fue aceptado en la Academia Peruana de la Lengua y luego en la Academia de Historia Peruana, instituciones a las que dejó parte de su reconocido esfuerzo profesional.

Igualmente, este hombre de letras ha aportado con su trabajo de investigador a diversas universidades del país, las mismas que siempre pretendieron tenerlo entre sus filas, desde muy joven, cuando aún comenzaba a pulirse el “diamante” en el que se convirtió su respetada obra.

Al escribir estas líneas, es inevitable recordar su figura siempre delgada, y verlo transitar por los pasillos de nuestra redacción, con su jovialidad y alegría características, muy conversador y buen consejero.

Él formó parte del respetado plantel periodístico del vino tinto de Orejuelas, nombre con el que se le conocía a EXPRESO hasta fines de los 90, años en los que Ismael se forjaba un futuro prometedor que luego le dio muchas satisfacciones.

El aporte de Pinto fue muy valioso y eso lo supo reconocer el entonces director periodístico de EXPRESO, el recordado Manuel D’ornellas, con quien colaboró de manera cercana, así como Manuel Ulloa Elías (entonces propietario). Ismael también estuvo muy cerca al inolvidable historiador, político y literato, Luis Alberto Sánchez, a quien le dedicó los libros: “Examen de conciencia. Antología de Luis Alberto Sánchez” (1988) y “El joven Sánchez. Antología 1909-1920” (1990).

Sin embargo, “Lito” Pinto nunca dejó de lado su Moquegua querida, y sin duda es el investigador más respetado en todo el mundo de esta tierra del sur del Perú que lo vio nacer. Una muestra de ello son los numerosos trabajos dedicados como “Pequeña Antología de Moquegua” (1959); “Valdelomar en Moquegua” (1991); “Moquegua perfil de una ciudad” (2000); “Sin perdón y sin olvido. Mercedes Cabello de Carbonera” (2003) y, últimamente, “Mercedes Cabello de Carbonera, artículos periodísticos y ensayos” (2017), publicado por el Fondo Editorial del Congreso de la República.

Son innumerables las anécdotas que se pueden describir acerca de Ismael Pinto Vargas, profesional profundamente comprometido con las nuevas generaciones de moqueguanos, además de ser buen padre, esposo y hermano. Fue un personaje magnífico, que atesoró a sus amistades las mismas que hoy lo despiden con profunda tristeza, pero confiados en que su legado servirá de motivación para los nuevos investigadores que serán seducidos por su obra. Desde aquí le enviamos las respectivas condolencias a su familia. Gracias por los buenos consejos. Hasta siempre Ismael.

Testimonios y huella imborrable

Es necesario precisar que han sido en total ocho libros publicados que el buen Ismael le dedicó a su tierra, pero fue en “Sin perdón y sin olvido…” en el que recoge con maestría, testimonios y huellas que Mercedes Cabello de Carbonera dejó dispersas en su fructífera vida, desde su también natal Moquegua hasta la próspera Lima, en la que se asentaban las veladas literarias de antaño. La obra de Pinto documenta y explica el dominio de Mercedes para debatir con osadía y elegancia sobre temas polémicos como el de la marginación de la mujer, por lo que planteaba vías de salidas a través de la educación. Sin duda, es una obra valiosa la de Pinto Vargas que las nuevas generaciones de peruanos no deben dejar de conocer.

Por Juan Pablo Chirito Susanibar