La línea de fuego de Gioconda Belli
(Foto: Gerald Suárez/EXPRESO)
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POR GERALDO CAPILLO 

-¿Cómo resumirías tu evolución en la literatura?

Cuando comencé a escribir poesía era un borbollón de asuntos que quería contar. Mi poesía causó mucho escándalo porque hablaba como mujer y hablaba de mí, y no como objeto sexual, sino sujeta a mis propias emociones. Diría que mi poesía más que erótica es sensual, porque exploro la sensualidad, la belleza y la calidad del cuerpo femenino…

-Que muchos consideraron como “desenfrenado”…

Sí, porque el cuerpo femenino siempre fue tratado como un territorio en discordia. Para la religión musulmana el cuerpo debe ser tapado y ellos deciden cuándo vamos a tener hijos con el cuento de la esencia. De otro lado, tenemos a la Virgen [María] como la mujer perfecta. Entonces, todo ello me llevó a escribir poemas, describiendo mi propia situación.

-¿No se te ocurrió retroceder ante la presión social?

Me di cuenta que había tocado una parte subversiva de la cultura, pero estuve convencida de lo que estaba haciendo, y continúo escribiendo en esa línea. Mi poesía tiene dos ramas, una es la íntima, y la otra es lo que vino como consecuencia de mi involucramiento en el proceso revolucionario en Nicaragua. Allí hay varias etapas: heroísmo, desilusión y mayor desilusión.

-¿Los reconocimientos son importantes?

Sí, son importantes desde varios puntos de vista. La escritura es un arte que ocurre por impulsos y de otro lado es un trabajo, una profesión, donde te vas retando constantemente a mejorar, explorar otras cosas y ver hasta dónde llega tu imaginación. Por ello, el reconocimiento nos permite saber hasta dónde estamos llegando con la palabra. Nosotros contamos historias y es fascinante para otros, y eso se merece reconocimiento.

-¿Sobre todo cuando se es mujer?

Claro, porque nos ayuda a tener visibilidad. Nosotras tenemos un reclamo de visibilidad en la sociedad, y en el mundo de la literatura ocurre igual. Allí siempre debemos demostrar, incluso cinco veces más que un hombre, nuestra capacidad y calidad. La mirada crítica sobre la mujer es muchísimo más dura que sobre la obra de un hombre.

LITERATURA LIGHT

-¿Qué responderías a los críticos que catalogan tu literatura como light ? Sucede que si uno escribe sobre el amor o la vida privada, muchas personas te catalogan en la ‘literatura light’ y no creo que mi literatura esté allí. Pero es una especie de castigo el hecho que se hable del mundo femenino y aún más si se tiene muchas lectoras, porque no es considerado como buena literatura.

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