«Mi poesía aboga por una cultura de paz»
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Parte militar se inscribe en uno de los tres ejes de la poética de Carlos Ernesto García, cuya temática gira en torno al amor, el testimonio y la poesía de viaje. Aquí la memoria de los acontecimientos son registrados en forma de pequeñas crónicas en las que el poeta los devuelve como un canto universal para su pueblo.

Siempre has vivido al filo de la navaja. ¿Fue la poesía tu salvación?

La poesía me ha permitido exteriorizar, y compartir muchos momentos por los que he atravesado en mi vida. Leerla, o escribirla, han ejercido en mí, un poder curativo. Creo que la poesía tiene muchas facultades, pues nos permite gestionar nuestras emociones. Aunque a veces me pregunte si fue mi salvación, o mi condena.

Tu poemario “Parte militar”, ¿está comprometido con la paz?

En la década de los 70, siendo muy joven, me tocó vivir en un país marcado por la violencia política y social. La escalada militar, hizo que a mediados de esa década, sumándose a otras enormes injusticias, se instalara entre nosotros, el miedo y el terror, como formas de vida. Estábamos entonces, en los albores de lo que iba a ser una guerra de mayores dimensiones, que tras los Acuerdos de Paz, firmados en 1992, se saldaría con más de 70 mil víctimas mortales, cientos de miles de desplazados de guerra, miles de desaparecidos, y una diáspora sin precedentes, que ha llevado a más de 3 millones de salvadoreños a instalarse en los Estados Unidos. Después de esta experiencia, mi poesía solo puede abogar por la construcción de una Cultura de Paz.

Esta pandemia, ¿enfermó a la poesía?

Yo diría que la poesía se ha fortalecido, pues gracias a las nuevas tecnologías, estamos asistiendo a una mayor actividad en las redes sociales. Los poetas estamos más activos que nunca, y cuando salgamos de esta grave situación, habremos aprendido a que también podemos abrazarnos con las palabras.

A propósito de un emblemático poema tuyo, ¿tiene casa la poesía?

Desde tiempos inmemoriales, la poesía está en cada uno de nosotros, puesto que en todas las persona, sin distinción de credo religioso, ideología política, color de piel, procedencia cultural, estatus socioeconómico, instruida o no, habita un poeta. La poesía no es patrimonio de los poetas, que tomamos papel y lápiz, y plasmamos nuestras emociones, o nuestra visión del mundo, sino de la humanidad.

¿Eres el padre de la crónica poética?

Cuando en 2010, tras la traducción y publicación de mi poesía al albanés, realicé una gira promocional por algunas ciudades de Albania, la periodista de un prestigioso rotativo de aquel país me bautizó como el Padre de la Crónica Poética. Con total independencia de que me considere, o no, a mí mismo como tal, la realidad es que me siento identificado con el término, pues escribo, no solo desde una experiencia personalísima, sino desde la mirada de quien recoge un acontecimiento, y lo muestra al lector en forma de pequeña crónica, utilizando, eso sí, no únicamente la estructura, sino el sentir poético. En ese sentido, a menudo, más que un poeta, me siento un cronista de mi tiempo.

PROLÍFICA OBRA

Carlos Ernesto García nació en El Salvador, en 1960. Poeta, escritor, productor cultural y corresponsal de prensa. Ha publicado Hasta la cólera se pudre (1994), publicado ese mismo año en Nueva York, bajo el título Even rage will rot; A quemarropa el amor (1996); y La maleta en el desván (2009). Recientemente ha sido objeto de un documental titulado A quemarropa el amor, del director catalán Vicente Holgado. El poeta radica en Barcelona.

EL DESCANSO DEL GUERRERO

Harto de todas las batallas
el guerrero tomó su espada
que hundió en la arena y pensó:
Este es un buen lugar
para la muerte.

Indiferente
cayó la tarde.
Nadie preguntó por el guerrero.
A nadie importó el lugar escogido
para el descanso.

Una tormenta de arena
se encargó de sepultarlo.
Abono no fue para la tierra
sino pasto para el desierto.

POR: SIXTO SARMIENTO

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