Obras inmortales para leer en tiempos adversos
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Ahora que la mayoría de la población peruana viene acatando la disposición del Gobierno de mantenerse en casa hasta que la pandemia del coronavirus (Covid-19) pase, es el momento indóneo para leer esas obras inmortales que permanecieron por largas temporadas en nuestras estanterías. Aquí algunas recomendaciones de la literatura universal.

-Guerra y paz, de León Tolstói. Con la campaña napoleónica contra Rusia como trasfondo -Austerliz, Borodino o el incendio de Moscú- entre los años 1805 y 1813, se cuenta la historia de dos familias de la nobleza rusa, los Bolkonski y los Rostov, protagonistas de un mundo que empieza a escenificar su propia desaparición.

-Moby Dick, de Herman Melville. Aquí yace un amplio mar, la constante contemplación del horizonte en busca de la presa y la abigarrada tripulación del “Pequod”, un ballenero comandado por un capitán tullido y obsesionado por una venganza. Surgiendo de la profundidad de las aguas, como un espectro, así se configura a la encarnación del mal, llamada Moby Dick, la ballena blanca.

-Orgullo y prejuicio, de Jane Austen. Con la llegada del rico y apuesto señor Darcy a su región, las vidas de los Bennet y sus cinco hijas tendrá un giro. El orgullo y la distancia social, la astucia y la hipocresía, los malentendidos y los juicios apresurados llevan a los personajes al escándalo y al dolor, pero también a la comprensión, el conocimiento y el amor verdadero.

-La Divina Comedia, de Dante Alighieri. La muerte de su amada Beatriz y el exilio de su ciudad, Florencia, sumieron al autor en un estado de incertidumbre y desilusión que solo logró superar a través de una poesía universalizante que dejó a las generaciones venideras una obra plena de belleza e inmortalidad, base de la literatura alegórica medieval.

-La broma infinita, de David Foster Wallace. Una novela crítica, divertida y reflexiva sobre la adicción, el consumismo y la soledad de la sociedad norteamericana, escrita con gran sabiduría y sentido del humor.

-En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust. Verdadera suma novelesca de la sociedad francesa anterior a la Primera Guerra Mundial, el propósito en que se inspira esta obra radica en evitar la desaparición y el olvido de las experiencias y recuerdos, muchas veces aniquilados por el tiempo, pero felizmente conservados en el fondo de la memoria inconsciente del narrador.

-Ulises, de James Joyce. Esta es la crónica de un día en la vida de Leopold Bloom, de su mujer Molly y del joven Stephen Dedalus en la ciudad de Dublín. Con la descripción de la odisea interior de estas vidas insignificantes, el genio de Joyce convirtió la prosaica y vulgar epopeya del hombre de nuestro tiempo en una obra inmortal.

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