Odilius Vlack: una mente extremófila
Odilius Vlack
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POR WILLY DEL POZO

Juan Julio Ovando Pujols es un apasionado lector, escritor y promotor de la literatura fantástica en República Dominicana. Vive la política con la misma pasión con la que escucha Heavy Metal con un vaso de cuba libre.

El bautizo: Odilius Vlak, cuéntame.

“Bautizo” es el término apropiado, porque fue lo que sucedió. Ello a través de un proceso de extrapolación hacia una versión medieval y católica de mí mismo. Un “monje” ficticio dedicado a crear manuscritos iluminados de traducciones de tratados de magia pertenecientes a civilizaciones ubicadas en una proto historia fantástica: Hiperbórea; La Atlántida, etc. Fue solucionar la necesidad práctica de tener un nombre que resonara con la literatura especulativa a la que ya había decidido dedicarme, sobre todo la ciencia ficción. Y en Juan Julio Ovando Pujols no había misterio. Lo asumí como un acto de iniciación y ascensión a otro nivel de mí mismo.

Eres autodidacta. ¿Qué opinas de lo académico y formal?

Lo soy porque ese fue el curso que tomó mi desarrollo como escritor debido a las “circunstancias”, pero sobre todo, en “cómo” las abordé. Nada que ver con un rechazo meditado a lo académico, estudié comunicación social. En la formación ya como “narrador”, sí soy 100 % autodidacta. Igual son las posibilidades del medio. Quizás de haber vivido no sé, en Estados Unidos, hubiese estudiado literatura creativa en una universidad. Pues lo “académico y formal” es la piedra angular sobre la que descansa la madurez de toda área de conocimiento. En el caso de la creatividad, no significa que pondrás una “obra maestra” como si fuera un huevo.

La política y la ficción son parte de tu vida.

No estaba consciente de tener una visión y postura política determinada. Mi adolescencia y juventud bajo el efecto del metal extremo; filosofías existencialistas; Henry Miller y poetas malditos no sugería dicha postura. Pero sí: soy de derecha y conservador al estilo Arnold Schoenberg: “que solo conservaba el progreso”. Descubrí que mi idea de “explorar el futuro de la identidad, la cultura y las tradiciones” en Crónicas historiológicas, estaba motivada por ciertas inquietudes nacionalistas con las cuales me siento cómodo. Me definen como ser humano. Sin ser creyente me considero un “católico cultural”. Aunque ahí entra igual el sincretismo caribeño expresado en las tradiciones africanas, pues eso también es identidad.

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