Necesitamos que más mujeres aporten al desarrollo científico, señala investigadora
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1.- En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, ¿cuán importante ha sido su aporte en este ámbito?

Llevo 20 años dedicándome a las ciencias aplicadas, en los que he realizado diferentes contribuciones. He desarrollado algoritmos para detectar enfermedades oculares como retinopatía diabética que han sido implementados en clínicas en México.

Además, he realizado diversas investigaciones en conjunto con instituciones como Mount Sinai Hospital, o empresas como Pfizer, las más importantes alusivas a enfermedades neurodegenerativas, como el esclerosis lateral amiotrofica y Parkinson, con el objetivo de descubrir patrones patológicos en señales biomédicas adquiridas en dispositivos de bajo costo, y abuso de sustancias psicoactivas, tales como la cocaína, con el objetivo de diseñar herramientas que permitan tener un mejor entendimiento de los mecanismos biológicos asociados a estas condiciones y que podrían eventualmente ser usadas como herramientas de monitoreo y predicción.

2. ¿Las mujeres peruanas aún padecen de brechas para desarrollarse en el ámbito científico?

Considero que sí, por dos motivos principales. Por la desigualdad de género, que lamentablemente aún sigue generalizado y profundamente enraizado en la sociedad peruana actual, y esto viene desde la infancia, donde siguen presentes los estereotipos y prejuicios. Hoy en día las carreras de ciencia siguen siendo asociadas casi únicamente a los varones, en gran medida porque la gran mayoría de referentes históricos de éxito científico han sido hombres, lo cual hace que el status quo se mantenga.

Como mujer peruana y dedicada a las ciencias, considero que el camino para sobreponernos a esta brecha de género es ser perseverantes. La perseverancia es, a mi criterio, una de las principales virtudes que como mujeres y científicas poseemos. Debemos erradicar el estereotipo, porque necesitamos que más mujeres aporten al desarrollo científico. De esta manera lograremos establecer sociedades más inclusivas.

3. ¿Qué habilidades, en el ámbito científico, tienen de forma innata las mujeres que ha permitido el avance firme de la ciencia?

Teniendo en cuenta las diferencias de género presentes en nuestra sociedad, las mujeres muchas veces trabajamos el doble para ser consideradas. Por eso creo que las mujeres tendemos a tomar más riesgos y trabajar más. No sé si considerar esta una habilidad innata, pero representa un valor agregado que tenemos las mujeres, lo que puede devenir en una mayor productividad. Dicho esto, creo que cualquier habilidad, por muy desarrollada que la tengamos, no bastará si no poseemos constancia. Para avanzar en la investigación científica se requiere mucha constancia.

4. ¿Qué porcentajes de mujeres peruanas estudian o trabajan en carreras relacionadas a la ciencia? (¿cómo va este tema en Latinoamérica?)

Hace poco una amiga economista escribió el libro “Economía feminista” (2016) donde muestra el rol de la mujer en la ciencia en Latinoamérica. Su libro toma un dato de la UNESCO que detalla que, pese a que el porcentaje de mujeres científicas a nivel mundial no llegan al 30%, en Latinoamérica este número llega al 45%. Me entusiasmé y busqué dónde estaba el Perú, pero increíblemente no aparecía. Indagando más encontré que al analizar el porcentaje de publicaciones por país con participación de al menos una autora, el Perú compartía el último puesto junto con otros 3 países.

5. ¿Consideras que la falta de participación de las mujeres puede llegar a retrasar el progreso de un país?

Definitivamente. En el caso específico de Perú las mujeres representamos aproximadamente el 50% de la población, lo que equivale a cerca de 16 millones de mujeres. Empezando solo por el cálculo estrictamente numérico, es ilógico desperdiciar el talento latente de la mitad de la población de un país.

Sin embargo, opino que el progreso total de un país no se centra únicamente en el desempeño de un género u otro, sino que es el resultado de la interacción de muchas personas en sus diversos campos de competencias las que ayudan al desarrollo de un país. Otro punto para tomar en cuenta es que las mujeres son diferentes a los hombres. Por ello, la inclusión de las mujeres daría otra perspectiva a los proyectos de investigación, en otras palabras, la convergencia de distintas formas de pensar derivaría en ganancia.

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