Prado no desertó ni robo la plata de las armas en la guerra con Chile
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Tuvieron que pasar 136 años para responder con la verdad histórica a Nicolás de Piérola Villena y su entorno sobre los calificativos e insultos vertidos contra el general Mariano Ignacio Prado Ochoa, acusándolo de protagonizar una «vergonzosa deserción y fuga», cargos a los que se suma otro de naturaleza grave: que Prado había llevado al exterior, y luego robado, el dinero y las joyas que la sociedad limeña recolectara para la compra de armas en la guerra con Chile. Y es que recién la familia reacciona para que los entes competentes se pronuncien sobre la verdad histórica de las razones del controvertido viaje de su ancestro al exterior.

Es así que el tataranieto del general Prado, Mariano Ignacio Prado Miró Quesada, se dirigió al General de Brigada EP (r) Hermann Hamann Carrillo, director del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú (CEHMP), quien mediante Oficio Nº217 –P- CEHMP de 18 de diciembre de 2009, y en base al Archivo y a la Biblioteca Histórico Militar Nacional, tuvo una respuesta que llenaría de satisfacciones a la atribulada familia, cuya versión publicamos en estas páginas: De acuerdo a los documentos y archivos del CEHMP “no existe documento oficial que afirme el haberse entregado dinero al general Prado para la compra de armamento o cualquier otra cosa”.

A lo anterior se sumó otro pronunciamiento, el de la Benemérita Sociedad Fundadores de la Independencia, Vencedores el 2 de Mayo de 1866 y Defensores Calificados de la Patria, en el que su presidente, el general retirado Carlos Tafur, manifiesta que “la participación del General Don Mariano Ignacio Prado y Ochoa en la vida institucional” de la entidad que preside “ha sido relevante, por sus acciones y actitudes…”.

“El 28 de Mayo de 1891, por acuerdo de Junta General de Asociados, se incorporó al General de Brigada Mariano Ignacio Prado y Ochoa como Presidente Honorario de la Benemérita Sociedad”. “ (Y) el 2 de Mayo de 1918, con ocasión de conmemorarse el 52º Aniversario del Glorioso Combate Naval, se inauguró el Mausoleo que guarda los restos del General Mariano Ignacio Prado, Jefe Supremo, Presidente de la República y Héroe del 2 de Mayo, obra arquitectónica que la Benemérita Sociedad mandó erigir en el Cementerio Presbítero Matías Maestro”.

Los historiadores también concluyeron que el general Prado “no se fugó ni se llevó el dinero de la colecta para comprar armas”, tal como lo sostiene Jorge Basadre, sino que fue alentado a viajar al exterior por prestigiados jefes militares como Andrés Avelino Cáceres y Lizardo Montero. Así lo detalla Rubén Vargas Ugarte, en el tomo X y página 71 de sus obras completas.

Y es que el general Prado salió del Perú autorizado por el Congreso, tal como lo establece la Resolución Legislativa del 9 de mayo de 1879, en cumplimiento de los artículos 95º y 96º de la Constitución vigente, autorización publicada por el Ministerio de Gobierno, Policía, Obras Públicas, Correo y Estadística el 10 de mayo de 1879 en el diario oficial El Peruano. Por lo que el Consejo de Gobierno nombra al vicepresidente Luis La Puerta como reemplazo de Prado mientras dure su ausencia.

No obstante esta documentación irrefutable, cierto civilismo proditor y el responsable de las derrotas de las batallas de Lima, Piérola Villena, había creado la leyenda negra de que el general Prado “fugó”, “desertó” y se robó no solo la plata sino joyas recolectadas por las familias limeñas y chalacas para comprar armas en Europa y Estados Unidos.

¿Por qué salió Prado del país? Resulta que perdida la Campaña Marítima con la muerte de Grau y la captura del Huáscar en Angamos, era dramática la crisis en que se debatía el país, por lo que urgía la presencia del mismo presidente en el exterior para convencer a los proveedores de otorgarle crédito al país y proveerlo de armas y buques de guerra. La misión fue truncada porque estando Prado en Nueva York en estas gestiones, el 8 de enero de 1880 se enteró del golpe de Estado de Piérola que lo defenestró.

Ante la deshonra pública, Prado trató de explicarlo a su manera en esos años aciagos, por ejemplo en la carta de fecha 22 de diciembre de 1879 remitida al Comandante General del Ejército del Sur, General Juan Buendía: “Pero tratándose del bien de la República, me sobrepongo a todo importándome poco el momentáneo sacrificio de mi reputación y mi nombre, desde que me asiste el convencimiento de proceder bien y la esperanza de que después lo elevaré a gran altura”. “Si algunos pudieran atribuir a mi marcha reservada un fin mezquino”, agrega Prado, “bastaría ver que dejo a mi familia, entregada solo al amparo de la providencia, para persuadirse de que únicamente un fin grandioso, ha podido moverme a realizar este viaje, cuya reserva y motivo ha llegado la ocasión de explicar”.

Mientras muchas parentelas acaudaladas de la aristocracia limeña se pusieron a buen recaudo, fuera de Lima o del territorio nacional, la familia Prado, afirman, encabezada por la señora Magdalena de Ugarteche y Gutiérrez de Cossío, esposa del general que nos ocupa, se quedaron en la capital, ocupada por el invasor, hasta el último minuto de la aciaga guerra. Y sus hijos mayores, como Leoncio Prado, que murió como héroe en Huamachuco, así como su otro hijo, Grocio Prado.

CÁCERES REINVINDICA AL VENCEDOR DEL 2 DE MAYO

A su retorno al país, el general Mario Ignacio Prado recuperó sus derechos y distinciones. Y fue nada menos que el héroe de la Breña y presidente de la República, Andrés Avelino Cáceres, quien promulgó una ley del Congreso de fecha 28 de octubre de 1886, en la que se declararon nulos todos los actos realizados por el golpista Nicolás de Piérola. La norma se publicó en El Peruano el 5 de febrero de 1887. Por lo que el decreto emitido por el dictador Piérola privando al general Prado de su rango y derechos, devino en nulo. Es cuando al fin Cáceres invitó a Prado a retornar al país, lo que se produjo a mitad de 1887 y se le restituyó su título y demás derechos y distinciones.

En 1918, al develar la placa conmemorativa del monumento al general Mariano Ignacio Prado, obra arquitectónica que la Benemérita Sociedad Fundadores de la Independencia, Vencedores el 2 de Mayo y Defensores Calificados de la Patria mandó erigir en el Cementerio Presbítero Maestro, Andrés Avelino Cáceres lo reivindicó una vez más: “Que las nuevas generaciones sigan rindiendo, como rendimos nosotros, merecido homenaje a los hombres que como el noble militar, cuyos restos aquí se guardan, supieron enaltecer su patria con la gloria tan grande como indiscutible del Callao (la batalla del 2 de Mayo). Este acto representa el reconocimiento que hacemos a la memoria del benemérito General Mariano Ignacio Prado, cuya vida fue permanente expresión del civismo, de valor militar y de abnegación y sacrificio”.

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MÁS DATOS

VENCEDOR DEL 2 DE MAYO

Habiendo dirigido y vencido en la batalla del 2 de Mayo del Callao, sellando definitivamente la injerencia de España en América, sin embargo Prado nunca se habría imaginado combatir con Chile, país al que había defendido en la citada contienda con los ibéricos, y en donde incluso había vivido, trabajado y nacido algunos de sus hijos, aunque retornara al Perú en 1872. A propuesta del gobierno de Manuel Pardo, el Congreso lo ascendió a general de Brigada en 1873. Ese año Prado fue designado presidente de la Sociedad Fundadores de la Independencia y Vencedores del 2 de Mayo (1873-1875).

«MI MARIDO NO HA HUIDO»

La esposa de Prado, doña Magdalena de Ugarteche y Gutiérrez de Cossío y sus seis hijos menores se quedaron en su casa de la Plazuela de San Pedro sin presumir que ese viaje sería aprovechado por los adversarios de la familia. Cuando las turbas merodeaban su casa no se atrevieron a molestarla y ella se negó a abandonarla diciendo: “Mi marido no ha huido. Mi marido ha ido a hacer un último esfuerzo salvador de su patria. Nadie puede dudar honradamente del héroe del 2 de Mayo. Él tiene que volver y yo me quedo donde él me ha dejado esperándolo hasta su regreso”.