FIL LIMA. PREMIO PRINCESA DE ASTURIAS ALISTA NUEVO LIBRO

La ansiedad del escritor Leonardo Padura

El autor de ‘Herejes’ habla sobre su proceso creativo, el trabajo como guionista y los libros a los que siempre vuelve.

(Foto: Luis Borja/EXPRESO)
  • Fecha Lunes 5 de Agosto del 2019
  • Fecha 11:50 am



¿Qué componentes requiere para empezar a escribir?

Lo primero es tener una historia en la cabeza, algo bastante difícil porque es un misterio saber de dónde salen las ideas. A mí me ocurre viendo una película, leyendo una novela o viviendo una coyuntura determinada. Después hace falta sostener la idea y luego, tiempo para escribir. A principios de 1990, cuando era más difícil la situación en Cuba, viajé varias veces a España y Estados Unidos, pero nunca pensé quedarme porque sabía que tendría que trabajar en otra cosa para vivir. Aunque en Cuba no tenía comida, y a veces tampoco electricidad o transporte; sí tenía tiempo.

-Y escribió tres novelas…

Las tres primeras de la serie ‘Cuatro estaciones’. También escribí un libro de ensayos sobre Alejo Carpentier, otro de relatos; así como guiones para cine y libros de periodismo. Trabajé como un loco para no volverme loco, porque el tiempo era algo que tenía y era lo que me salvaba de la desesperación (…) Creo que siempre es bueno tener una cierta seguridad económica, porque se puede convertir en un gravísimo problema. Entre ‘El hombre que amaba a los perros’ y ‘Herejes’ tardé nueve años, que en algún momento significó la sexta parte de mi vida, y si no hubiera tenido una seguridad económica, me hubiera costado mucho más trabajo escribir o tal vez no lo hubiera logrado. Me satisface que mis libros me permitan escribir otros libros, y creo que la recompensa que me ha dado la literatura me ha servido para seguir haciendo literatura.

-¿Cuánto le aporta el cine a su obra?

Un escritor que publica obras literarias tiene que dividir su ‘yo’ narrativo en dos estrategias. Cuando escribes novelas estás en el reino de la libertad, porque eres responsable de todo y cada uno de los elementos de la novela, desde las ideas hasta las palabras. Cuando escribes para el cine, decía Raymond Chandler, “debemos ponernos nuestro segundo mejor traje”, porque comienzas a escribir una literatura que está en manos de otras personas, que definen la interpretación del autor. Aquí la palabra tiene un sentido utilitario para crear imágenes y acciones que sean posibles en un espacio determinado.

-¿Y si se pretende hacerlo de igual manera?

Si escriben novelas como escriben guiones de cine están cometiendo un error. No se puede pretender traspasar los recursos de uno al otro. Ahora bien, siempre el hecho de escribir novelas te ayuda a escribir guiones, y viceversa, porque hay cosas que sí -de alguna forma u otra- son comunes, como la creación de personajes y la visualidad de un ambiente. En el cine otros tomarán la decision, pero en la novela, únicamente lo puede hacer el autor. Hay que tener cuidado cuando estamos en un territorio u otro, porque las leyes que rigen cada uno son muy específicas.

-¿A qué libros retorna antes de embarcarse en una nueva aventura literaria?

En una conferencia con Héctor Abad dije que cada vez soy peor lector, porque ahora entre la curiosidad y la seguridad, prefiero moverme en lo segundo. Cuando estoy escribiendo literatura, una de las cosas que más ansiedad me provoca es saber si podré escribir otra. No pienso en la idea para otra novela, pero la preocupación por saber si continuaré escribiendo siempre me asalta. Mi propósito es escribir libros que sean retos y diferentes con respecto a los anteriores. Entonces busco a escritores que son capaces de transmitirme el aliento de una novela, como la que yo hubiera querido escribir.

-¿Quiénes?

Hay escritores de la lengua española que leo con mucha frecuencia, porque la lengua es mi instrumento de trabajo y ellos son los que me enseñan a escribir bien en español. Leo al Mario Vargas Llosa de ‘Conversación en La Catedral’, ‘La ciudad y los perros’ y ‘La guerra del fin del mundo’; a Gabriel García Márquez de ‘Cien años de soledad’; Fernando del Paso de ‘Noticias del imperio’; Manuel Vázquez Montalbán de la serie detectivesca ‘Carvalho’ o ‘Autobiografía del general Franco’ y las dos obras de Juan Rulfo. También frecuento una y otra vez a Ernest Hemingway, William Faulkner, Scott Fitzgerald, J.D. Salinger o Paul Auster; que me enseñan muy bien cómo se cuenta una historia y son escritores con los que me comunico de una manera muy visceral.

-¿Qué se viene para el futuro? ¿Más literatura, periodismo o cine?

Hace unos meses publiqué un artículo sobre los 60 años de la Revolución Cubana y sobre la inmigración, que son temas propicios para la expresión periodística. En el caso del cine no sé si volveré a escribir guiones, tendrían que convencerme con algo muy atractivo porque el trabajo para el cine me desgasta bastante. Lo que sí espero es que me sigan llegando ideas a la cabeza. Ahora estoy escribiendo un libro que tiene que ver con la diáspora cubana de mi generación, y que espero publicarlo el año que viene y después, solo espero que se me ocurran más ideas.

LA CUBA QUE FALTA ESCRIBIR

“Todas las realidades tienen múltiples lecturas, incluso la realidad que ha sido más abordada se puede escribir de nuevo, dependiendo la perspectiva. Hay espacios que aparentemente no tienen mucha densidad gramática y sin embargo, se puede colocar a un personaje en esa historia y hablar de sus conflictos existenciales. Pero, uno no puede ponerse a cazar momentos históricos para escribir”.

VIDA Y OBRA

Leonardo Padura (La Habana, 1955), antes de recibir el Premio Princesa de Asturias de las Letras (2015) por el conjunto de su obra, logró el reconocimiento internacional por su serie policiaca del detective Mario Conde.

POR GERALDO CAPILLO

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