Ansiado día «D» llegó el 22 de abril de 1997

Factor beeper  fue vital en éxito de Operación "Chavín de Huántar".

Al 22 de abril había trascurrido 126 días de la incursión de Néstor Cerpa Cartolini (a) «Evaristo» o «Comandante Huertas» y su banda emerretista en la residencia del embajador Aoki.  El personal del desactivado Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) que ocupaba la casa Nro. 4, con orden de inamovilidad muy temprano, recibió el mensaje del almirante AP (r) Luis Giampietri Rojas que señalaba: «(…)  no ha habido himno hasta ahora . Hoy a las 6:00 no se han levantado a hacer sus ejercicios y están en su habitación Cerpa y dos más, mirando por la ventana. Los otros mandos están abajo. «Momentos después «Salvador los puso en fila y les ordenó:» Compañeros, himno de Los Molinos al galope y todos lo entonaron y al terminó se dieron arengas.

-«»Gloria y honor» gritó «Salvador»

-«Gloria y honor» , respondieron

-«¿Cual es el objetivo de esta misión?» preguntó

-«Presos  libertad», contestaron

-«Descanse armas», concluyó

Tales arengas permitieron a los psicólogos del SIN y a Vladimiro Montesinos conocer a groso modo el grado de fanatismo de los terroristas y lo más importante, el objetivo de su misión. «El  fanatismo  y la soberbia les hicieron perder la perspectiva y pensaron que tenían en jaque el Estado peruano y su gobierno. Se sentían invencibles, dueños de la situación, pero horas después, los rehenes serían rescatados (…) las fuerzas del mal no pueden imponerse nunca sobre las fuerzas de la legalidad y el estado de derecho» comentaría después Montesinos al general EC Harold Bedoya, ex jefe del Comando Conjunto de Colombia.

Ese mismo día a las 8 y 25  de la noche el general EP (r) Augusto Jaime Patiño entonces jede de la 1ra División de Fuerzas Especiales del Ejército (DIFEE) se presentó en el Pentagonito para coordinar lo concerniente al rescate de los cautivos.

Factor beeper

El factor beeper fue de vital importancia en la Operación «Chavin de Huántar», operado por expertos de la Dirección de Información Electrónica del SIN, facilitó la obtención en tiempo real la inteligencia precisa, oportuna y eficaz que  había previsto Montesinos y que hizo posible que el coronel EP Williams Zapata conociera los más mínimos detalles de lo que sucedía en el interior de la mansión. El día «D»  la patrulla «Tenaz» pudo planificar, mejorar, preveer y optimizar sus acciones para ejecutarlas con precisión. A continuación los mensajes enviados por Giampietri a escasas horas del rescate:

«(…)  son las 10:25 horas  Hay un hombre de guardia en el pasadizo y «Salvador» y uno más de los chanchitos en el cuarto Golf. Cerpa aparentemente está abajo. eso es todo . Terminado» (…) Este es «Mar» son las 11:40 horas. Están sentados «Tito»,  «El Arabe» y  Cerpa y han mandado llamar al padre Juan Julio Wicht. En este momento el resto permanece igual. No hay ninguna otra novedad.(…) son las 12:02 horas Cerpa mandó  llamar al embajador , a su agregado político y a dos miembros más de la embajada de Japón. No sabemos para que es.Informaré si hay alguna novedad, nos han informado también que además de la Cruz Roja está viniendo a la residencia el embajador de Canadá Anthony Vincent».

Giampietri en alerta

El almirante Giampietri con la sagacidad propia del hombre de armas intuyó que ese 22 de abril sería el anhelado día «D» y tal presentimiento se lo comunicó al ex canciller Francisco Tudela acordando ambos guardar en secreto lo que se venía. Al respecto Montesinos señala en uno de sus análisis: «(…) eran conscientes que tenían que mantener el secreto para no alertar a los terroristas y garantizar el factor sorpresa(…) cuando la hora «H»  estaba llegando impartieron órdenes precisas a un pequeño grupo de cautivos, que eran oficiales de las fuerzas armadas y de la PNP para que brindaran su colaboración en comisiones concretas».

Al respecto, Giampietri afirma: » los militares estamos preparados para enfrentar ese tipo de  situaciones, pero eso no significa que no tengamos temor a la muerte(…) se requiere de temple y determinación (…)  me dirigí al comandante Fernández y le dije que me quedaría con el beeper porque ahora cada segundo era imprescindible y el intercambio de información debía ser continuo.». ese día el almuerzo llegó a las 12 y 56 minutos. El embajador canadiense como siempre trató de animar a los prisioneros. Su visita fue corta porque Fujimori a través del ex ministro Domingo Palermo lo citó a  Palacio de Gobierno para impedir el retraso de la hora «H». Medida adoptada tras la siguiente conversación entre el mandatario y Vladimiro  Montesinos:

M: Aló, señor presidente, hay una novedad en la residencia.

F:¿ Qué novedad  doctor Montesinos?

M: (…) ha ingresado en la residencia el embajador de Canadá

F: Correcto, entonces tengo dos preguntas para usted doctor Montesinos.

M:¿Cuáles  señor presidente?

F: La primera:¿ cuánto tiempo estima usted que dicho diplomático permanecerá de visita en la residencia? y en segundo lugar¿ en qué medida su presencia podría perturbar el inicio de la operación militar, de presentarse  las condiciones que he fijado a las fuerzas armadas?

M: Bien, señor presidente. Sobre el primer punto, considero que no permanecerá por mucho tiempo, pues como buen diplomático el embajador Vincent, estoy seguro, guardará las formas, y se retirará apenas la Cruz Roja proceda a la distribución del almuerzo, que será después de la una de la tarde.

F: De acuerdo coincido con su apreciación, doctor Montesinos. Sobre el segundo punto ¿cuál es su posición?

M:  Vea, señor presidente, considerando que los terroristas aproximadamente empezaran a jugar fulbito a partir de las 3 de la tarde, tenemos todavía un amplio margen de tiempo, pues su visita a los rehenes es básicamente es para obsequiarles chocolates y rompecabezas, como suele hacerlo, y cuando concluya  se irá. Por tanto, su presencia no constituye ningún factor de perturbación para que usted pueda autorizar el inicio de la operación militar.

F: Correcto ¿entonces no hay problema alguno doctor Montesinos?

M:  No señor presidente.

F: Muy bien, manténgame informado de cualquier otra ocurrencia.

M: Comprendido  señor.

En tanto, al coronel FAP  José Garrido Garrido, Giampietri le dió la responsabilidad de proteger y guiar en el momento del rescate a los miembros de la Corte Suprema.. Su primera acción fue alejar a Hugo Sivina del pasadizo donde se hallaba jugando ludo y lo condujo a su habitación donde se pusieron a armar un rompecabezas. El embajador Gamucio se encargó de vigilar al emerretista que se encontraba en el pasillo del segundo piso Los subversivos no se percataron los cambios ordenados por el ilustre marino.

Comandos en los túneles

A  la una de la tarde empezó la «Fase Alfa», los comandos ingresaron a los túneles  donde esperarían hasta la «Fase Bravo»  que era el asalto para liberar a los prisioneros. El grupo N° 1 partió de la casa N° 4 por el túnel «Pera I» hasta el subsuelo del lado rojo de la mansión. Al mando estuvo el mayor EP  César Astudillo Salcedo y lo integraron los capitanes EP Oscar Calle Pérez Marco Chávez Farfán y  Rubén Castañeda Layseca. los tenientes EP Carlos Torres Montero, Nelsón Alegría Barrientos, Carlos Rivera Salazar y  Henry Jaime Miranda.  El alférez  EP Nicolás Quiroz Castillo y los suboficiales AP Germán Araujo Vilca,  William Timana Ríos  y César Aguirre Lengua.

El grupo N° 2  ingresó desde las casas  N° 1 y N° 2  a mando del mayor EP  Héctor García Chávez. Lo integraron los capitanes EP  Eduardo Martínez Ponce jorge Gonzales Talledo, Jhony Cabrera Rodriguez  y Fernando Vera Vega. Los tenientes EP  Carlos Abanto Crespo , Jorge hurtado Hurtado Carlos Vásquez Panduro y Jorge Zapata Vargaa. El subteniente EP  José García Ramírez y los suboficiales AP  Luis La Rosa Huamán, y Elí Vega Martínez.

El grupo N° 3  salió de la casa N° 4 al mando del mayor EP Carlos Vásquez Ames, seguido de los capitanes EP  Luis Vega Ticse,  Mario Pineda Peña y Walter Córdova Román. Los tenientes EP  José Ruiz de Somocurcio, Carlos Valqui Luna y Alejandro Segundo Figueroa. El subteniente EP Oscar Robledo Velasco y los suboficiales AP  Félix Rueda Chumpitaz y José Ramírez Yucra. El grupo N° 4 ingreso desde la casa N° 1  y se desplazó al subsuelo del jardín de la residencia. Lo encabezó el mayor EP Raúl Pajares del Carpio seguido de los tenientes EP  Manuel Corrales Rospigliosi y Hugo Alvarado Cordero. Los subtenientes EP Ricardo  Benavides Febres,  y José Bejar Aragón. El técnico EP José Cañahuara Chumpitaz y los suboficiales AP Santiago Castro Herrera,  Caplistán Aguilar,  Jhony Trujillo Roldán  y Juan Hatopa de la Cruz. Todos bajo responsabilidad del comandante EP Jorge Fernández Robles. Su misión fue  dominar el primer piso de la residencia.

Grupo «Delta» y francotiradores

El dominio de la segunda planta fue encomendado por Montesinos al Grupo «Delta», al mando del comandante EP Hugo Robles del Castillo. Sus adjuntos fueron  los mayores EP Román Miranda Vara y Víctor Sánchez Morales. El grupo N° 5 no se movió de la casa Unique hasta el inicio de la «Fase Bravo» y estuvo al mando del mayor EP  Luis Donoso Volpe. Lo integraron los capitanes EP Max Espinoza Sánchez,  Roberto Villar Chamorro y Jorge Izquierdo Cornejo. Los tenientes EP  Juan Rodríguez Guerrero y  y Pedro Rengifo Marín. Los suboficiales AP  Eliseo Rodríguez Chucle y Alejandro Fernández López.

El grupo que partió desde la casa N° 4 por el túnel «Pera I» lo comandó el capitán EP Ciro Alegría Barrientos seguido de los capitanes EP  Manuel Javier Alva, y Ricardo Palomino Chuchón.  Los tenientes EP Fredy Vargas Ortiz, Víctor Garay Valverde y Marcos Mendoza Matheus. El subteniente EP Prudencio Sánchez Aguilar y los suboficiales AP  Víctor Ortiz Oblitas,  Jorge Burgos Osorio y Héctor Gilbonio Melgar.

Los francotiradores los comando el mayor EP  José Bustamante Albujar. Ellos fueron el capitán EP Raúl Gutiérrez Neyra, los tenientes EP Parrich Durand Bravo y Darly Grattelly Rengifo y los marinos Epson Evaristo Alvarado, Michel Godoy León,  Ricardo UIdrogo Medina, Román Pinto  Díaz,  Alberto Zapata Mayta, Jaime Grados Ordinola, David Ramírez Manrique,  Roldán Yauli Palacios,  Marco Mori Cabrera,  Esteban Trujillo Paiva,  Melgar Román Acerva,  Wilfredo Farfán Huamanlazo,  Rolando Carhua Arcondo,  Esbilin Poma Pariona,  Alfredo Penagos Torrejón,  Pablo Polo Rodriguez, Nerio Campos Quicaño y Raúl Sacaca QWuispe.

Comandante Juan Valer Sandoval  

La seguridad- básica en toda operación  militar  fue encomendada al heroíco comandante EP Juan Valer Sandoval, quien con su grupo de comandos se desplazó desde la casa Nª 4  por el túnel «Pera I»  hasta la salida ubicada  en el subsuelo del bar de la residencia. A la retaguardia esperó el mayor EP Sergio Bendezú Echevarría, para entrar en acción cuando se diera la «Fase Bravo». Estuvieron a órdenes del recordado «Chizito» como lo llamábamos sus amigos, los mayores EP Pedro Rojas Tataje, Rodrigo Lavado Saldìas y los tenientes EP  Roberto López Palomino, así como los marinos  Wilder Céspedes Chávez,  Jorge Vásquez Chávez,  Luis Collazos Arce y  José Monteoro del Águila.

El elemento de apoyo recayó sobre el comandante EP  Juan Chávez Núñez. El primer grupo cruzó el túnel «Pera I»  bajo órdenes del comandante EP  César Díaz Pecho  seguido del mayor EP  Mauro Reyes Aburto, los capitanes EP  Víctor Cevallos Reyes,  Jorge Carbajal Huamán y Hernán Ruiz Otaegui.  Así como los tenientes EP  César Lanchipa Rospigliosi y Víctor Delgado Torres.

El grupo Nª 2 salió de la casa UNIQUE hasta el subsuelo de la puerta principal, bajo el mando del comandante EP Rogger Zevallos Rodríguez, seguido del capitán EP Ricardo Pineda Cánepa y los tenientes EP  Javier Zavala Sotomayor,  Ricardo Gutiérrez Beltrán  y Tomás Delgado Rojas. El último grupo fue compuesto por  miembros de la sanidad militar, al mando del mayor EP José Flor Marca. Lo conformaron los doctores Pedro Cayetano Reyes, José Chuquigayco Alfaro y Pedro  Gutìérrez Vera. Los  enfermeros  Remigio Gutìérrez Gutìérrez,  José Ríos Ibarra, Jesús Camargo Hurtado  y Víctor Rivas Mendieta.

Ultimo almuerzo en cautiverio

Ese día los prisioneros- con su habitual desgano –  hicieron un esfuerzo y felicitaron al embajador  Morihiza Aoki por sus bodas  de plata matrimoniales .Aunque apenados porque el monseñor Juan Luis Cipriani se hallaba delicado de salud, Terminado el almuerzo todo volvió a la rutina diaria. Algunos  se pusieron a leer, otros a dialogar y unos cuantos a darse una siesta. El jefe de la misión diplomática japonesa jugó su habitual  partida de mahjong  con un empresario,  mientras el coronel Garrido siguiendo instrucciones de Giampietri, se acercó a la habitación donde estaban recluidos los magistrados, entre ellos el mártir Carlos Giusti Acuña  con el fìn de apoyarlos al momento de la evacuación, cuando se diera la hora «H». Mientras otros rehenes observban co n extrañeza.

POR: CESAR REATEGUI

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